17 de junio 2016 - 00:00

Fuerte olor a “rebote”

Fuerte olor a “rebote”
No deja de ser irónico que los EE.UU., el país del mundo cuya economía está traccionando al resto, lo que casi equivale a decir que es la economía desarrollada de menor riesgo en estos momentos, sea la que paga la tasa de interés más alta entre las naciones económicamente más evolucionadas. Esto explica, al menos en parte, algo de lo ocurrido ayer en Nueva York.

La desilusión de los inversores -o mejor dicho, el temor- ante la inoperancia de la Reserva Federal, el Banco del Japón, el central Suizo y el Banco de Inglaterra continuó volcando la mirada y el bolsillo de los inversores hacia los activos más seguros, especialmente en la mañana. Así veíamos caer las Bolsas de casi todo el globo, desplomarse el precio del petróleo y otros commodities, subir al oro, al dólar (especialmente al yen) y a las principales tasas soberanas continuar su derrotero bajista marcando nuevos mínimos históricos (las niponas y germanas y suizas; es importante tener en mente que la caída de las tasas no se inició "ayer" sino que arranca desde 2008). Es así que en los primeros 35 minutos de operaciones el Promedio industrial alcanzó a retroceder un 0,93%. De ahí comenzó una lenta recuperación -a la que de alguna manera contribuyó también la calma con el precio del oro, que cerró un 0,34% abajo en u$s 1.284 por onza, tras alcanzar u$s 1.310 en la mañana, y la mengua en el derrumbe de la libra esterlina) que a las 12.39 veía al Dow entrar en terreno ganador, y cuando sonaba la campana de cierre lo ubicaba en 17.733,10 puntos (a 22 unidades del máximo intradiario) un 0,53% arriba.

Cuando miramos qué papeles contribuyeron más a la suba del Dow, vemos a 3M y Merck, lo que no permite colegir demasiado a nivel de sectores, si bien servicios y telecomunicaciones encabezaron la suba del S&P500. Sin razones puntuales para explicar la primera suba tras cinco mermas consecutivas, no descartamos la idea de un "rebote".

Dejá tu comentario