22 de octubre 2010 - 00:00

Fuerte trepada de granos, una antesala para suba de alimentos

La fuerte suba registrada en el curso de los últimos tres meses en los mercados agrícolas comienza a despertar algunos temores en torno al encarecimiento de los alimentos, algo bastante similar a lo que el mundo comenzó a debatir en la campaña 2007/08, ciclo comercial en el que la mayoría de los granos alcanzaron su máximo nivel histórico.

El mercado de granos fue liderado en este año por distintos productos que, en distintas etapas, se encargaron de encauzar la plaza hacia las mejores cotizaciones de los últimos dos años.

Primero fue el cultivo de soja, con una demanda china que se fue subestimando mes a mes, la encargada de liderar la tendencia alcista de Chicago.

Luego el trigo, hacia principios de agosto, con los inconvenientes climáticos surgidos en la región del Mar Negro, que limitaron severamente la capacidad exportadora de países que normalmente vuelcan mercadería al mercado de un modo muy agresivo.

Finalmente fue el turno del maíz, cultivo que no resultó beneficiado por el clima en el medio-oeste estadounidense en el que el exceso de temperaturas primero y las copiosas precipitaciones después, generaron rendimientos bastante inferiores a los que el mercado aguardaba. Los especialistas en tendencias de precios comentan que estas subas no generarán en Estados Unidos aumentos significativos en los cereales envasados o en el pan, aunque sí podrán generar apreciaciones modestas en los precios de las carnes y los productos lácteos, aunque advierten que los incrementos de los precios de los alimentos podrían llegar a experimentar subas apreciables en caso de verificarse algún inconveniente climático de importancia en el hemisferio sur, con las robustas expectativas con las que hoy el mercado cuenta en esta región.

Traslado al consumidor

El profesor emérito de economía agrícola de la Universidad de Illinois, Darrel Good, comentó recientemente que se puede sobrevivir un tiempo ante un escenario de altos precios de los commodities sin un impacto directo en los precios al consumidor, aunque si los aumentos persisten por varios meses o incluso por un par de años, inevitablemente estas mejoras en las cotizaciones de las materias primas se trasladarán directamente a los consumidores.

Lo que resulta notorio es el sostenido aumento en la demanda mundial de forrajes, factor que determina que las cosechas, aún siendo abundantes, resulten insuficientes para garantizar estabilidad en las cotizaciones.
Por citar un ejemplo, la cosecha norteamericana de maíz resultará ser la tercera más elevada de su historia, ubicándose en los 321,7 millones de toneladas, según los últimos datos de producción del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).

Sin embargo, la demanda doméstica de este producto, al persistir en su crecimiento sostenido, no se siente cómoda con este volumen productivo, al crecer marcadamente los requerimientos de maíz para alimentación animal y para la elaboración de etanol, industria dinamizada ante la mejora en las cotizaciones del petróleo.

Así, aunque el tamaño de las cosechas resultan aceptables, al crecer la demanda la relación entre existencias finales y consumo resultan bajas.

El precio promedio que recibirán los productores de maíz de Estados Unidos en el curso de esta campaña se ubicaría en un récord de u$s 197 por tonelada, bien por encima del promedio de las últimas tres campañas, que fue de u$s 155,50 por tonelada.

Varios analistas coinciden en que el último informe gubernamental de Estados Unidos sugiere que las disponibilidades de maíz para el próximo ciclo van a resultar muy ajustadas.

En estos niveles de requerimientos, distintos especialistas analizan qué renglón se podrá recortar para llegar adecuadamente al empalme con la campaña del año próximo: si las exportaciones, el consumo para forraje o la elaboración de etanol como combustible alternativo. Todavía no resulta claro qué actividad disminuirá su ritmo. El mandato federal que legisla los combustibles alternativos sugiere que la elaboración de este biocombustible permanecerá sostenido, con prescindencia del precio del maíz.

El mercado de exportación norteamericano también se mantiene elevado y con posibilidades de crecer aún más, sobre todo si China sufre alguna complicación productiva y el mercado interno de Estados Unidos permanece activo, sin señales de retroceder por el momento. Los datos oficiales pronostican que los precios de los alimentos sufrirán un aumento del 1,5% en el presente año y de un 2% a un 3% el año próximo.

Demanda global

A pesar de la suba de los commodities agrícolas la mayoría de los economistas anticipan que no se manifestará el crecimiento de precios que se registró en 2008, momento en el que la demanda global creció exponencialmente, con mayores costos generados por el aumento de la energía, fenómenos que desembocaron en un aumento de los alimentos del 5,5% anual.

Todas estas circunstancias sugieren que el mercado volverá a estar atento, una vez más, al próximo informe de producción del 9 de noviembre, que brindará una sintonía más fina sobre la marcha de la campaña norteamericana, clave para la futura evolución de las cotizaciones mundiales.

Informe de Panagrícola

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