8 de julio 2010 - 00:00

Fugaz acercamiento

Irán vuelve a distanciar a Estados Unidos de Rusia y de China. El consenso alcanzado en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para imponer sanciones a Teherán empieza a sufrir efectos ante la escalada de medidas punitivas unilaterales por parte de Estados Unidos, la Unión Europea y otros como Canadá, Australia y Japón. China y Rusia consideran que esos actos son excesos innecesarios como peligrosos que pueden erosionar los limitados espacios diplomáticos existentes para que Irán enmiende intenciones en materia nuclear.

Las sanciones unilaterales son vistas también como afectando la autoridad del Consejo de Seguridad y el valor mismo del consenso alcanzado en dicho órgano por los cinco miembros permanentes. El esfuerzo político de China y Rusia para lograr sumarse a las sanciones propuestas por Estados Unidos se desdibuja, perdería significación y resultaría minimizado con las medidas unilaterales promovidas por Estados Unidos. Rusia y China lo consideran un ninguneo.

El planteo de ambas potencias es en realidad más profundo. El mensaje de Moscú y Pekín es que las decisiones sobre la paz y seguridades internacionales, para que sean duraderas y efectivas, requieren que los entendimientos acordados entre los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad se mantengan en el tiempo y no sean alterados unilateralmente o por un grupo de Estados.

Rusia y China lo que estarían haciendo es advertir sobre los límites de esas políticas unilaterales, que sólo pueden llevar a una serie inevitable de confrontaciones sucesivas.

Previsible

En cambio, como es previsible, Estados Unidos no lo ve de la misma forma e insiste en poseer el monopolio de la razonabilidad en las estrategias a ser aplicadas ante situaciones que interpreta como afectando las seguridades internacionales. En ese marco, no hay margen para ideas alternativas. El curso de los diversos conflictos internacionales así lo demuestra. Todos han seguido el mismo parámetro en términos de decisiones.

Estas circunstancias ponen en evidencia lo complejo que resulta para todos los países el relacionamiento con Estados Unidos aun cuando se compartan cuestiones de fondo, principios o valores. La Casa Blanca siempre pretende un mayor compromiso sin entender que todos los Estados tienen derecho a percepciones diferentes en lo que hace a las mejores formas de abordar los problemas más urgentes de la agenda de seguridad internacional.

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