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Fujimori pidió “perdón de todo corazón”, pero aumenta la ola de indignación contra su indulto
Su salud mejoró, por lo que pasó de terapia intensiva a intermedia. Su casa es su próximo destino. Crece la condena internacional.
TAMBIÉN LOS HAY. En medio de las condenas por el indulto a Alberto Fujimori, un grupo de simpatizantes se congregó ayer frente al hospital Centenario de Lima para expresarle su apoyo.
El Presidente firmó el indulto solo tres días después de haber evitado su destitución por el Congreso, por sus vínculos con la constructora brasileña Odebrecht, gracias a la abstención de un grupo de diez fujimoristas liderados por Kenji Fujimori, hijo menor de Alberto, que anteriormente había pedido de manera abierta a Kuczynski indultar a su padre. Así, la polémica decisión, pareció una devolución de favores a cambio de que mientras que un sector del fujimorismo impulsaba su destitución, otro le asegurara la estabilidad.
El indulto era la única vía de Fujimori para salir de la cárcel, pues la naturaleza de lesa humanidad de los delitos, por matanzas y secuestros durante su mandato, no le permitía acceder a ninguna reducción de la pena.
Por ese motivo, se sustentó en el informe de una junta médica que consideró que el exmandatario padece fibrilación auricular paroxística, hipertensión, insuficiencia mitral, cáncer de lengua del que ha sido operado en seis ocasiones y una hernia lumbar, lo que supuestamente se agrava en prisión.
El expresidente fue condenado en 2009 a 25 años de prisión como autor mediato, con dominio del hecho, del asesinato de 25 personas en las matanzas de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), perpetrada a cargo del grupo militar encubierto Colina, y por el secuestro de un periodista y un empresario en 1992. EFE
En tanto, se informó que dejó ayer la terapia intensivos y pasó a una unidad de cuidados intermedios de la clínica de Lima donde permanece internado.
Su médico personal, Alejandro Aguinaga, indicó que Fujimori presentó "una evaluación más favorable" y por ese motivo fue trasladado a una zona de menor riesgo.
La polémica, en tanto, continúa. El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), Amerigo Incalcaterra, lamentó ayer la decisión Kuczynski. "La concesión de indultos es una prerrogativa que exige un análisis riguroso en cada caso, considerando la gravedad de los hechos en el marco de un proceso transparente e inclusivo, a la luz de las normas internacionales de derechos humanos", dijo.
"En ese sentido, las decisiones de las autoridades deben respetar siempre la obligación del Estado de investigar, procesar y sancionar las violaciones de derechos humanos, evitando cualquiera situación que pueda llevar a la impunidad", agregó.
Asimismo, el director para la Américas de Human Rights Watch (HRW), José Miguel Vivanco, aseguró que "el prestigio y la reputación del Gobierno peruano pierde muchos punto tanto al interior de Perú como a nivel internacional".
| Agencias EFE, Reuters, ANSA y DPA |


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