El clan Peugeot, una de las tres dinastías de automóviles que sobrevive en Europa, y el presidente ejecutivo, Philippe Varin, acudieron a GM tras sondear a otros posibles inversores, incluyendo a su socio chino Dongfeng. "GM se enfrenta a la misma situación de exceso de capacidad con Opel y ése es el motivo por el cual PSA está tratando de convencerlos de que fusionen a ambas", dijo una de las personas, que pidió no ser identificada porque las conversaciones eran confidenciales. "La familia Peugeot aceptó ahora que perderán el control, por lo que no sigue siendo ya un problema", añadió.
La familia Peugeot, que fundó la compañía en 1810 como un fabricante de molinillos de café, posee una participación de un 25,4% y tiene un 38,1% de los derechos a voto de un grupo que está luchando por sobrevivir. Tanto Peugeot como GM se negaron a responder preguntas sobre sus frecuentes discusiones. "No formulamos comentarios sobre especulaciones o rumores", dijo el portavoz de Peugeot, Jonathan Goodman. Antes de inyectar más capital, GM necesitaría contar con la garantía de que tendrá las manos libres para reducir la capacidad de producción al integrar Peugeot y Opel.
| Agencia Reuters |


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