Fútbol, nuevo oro de la política: refugio y reaseguro del poder

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• Álvarez, otro desembarcado en un club.
• El duelo Macri versus el kirchnerismo y Scioli.
• Dualidades

«Decile que agarre y se deje de joder: con la plata que hizo en Europa, la que declaró en AFIP, que no nos cobre demasiado caro».

Néstor Kirchner usó de correo a su ministro. No quiso intervenir en persona y por eso pidió que le hagan llegar a Diego Simeone, el «Cholo», su respaldo y su pedido para que acepte asumir como DT de Racing, equipo del que el expresidente era hincha.

En la argumentación, que el ministro escuchó en silencio, Kirchner fue puntilloso y mencionó una cifra. Unas horas después, Simeone se convirtió en técnico del equipo del que era hincha Juan Domingo Perón aunque Antonio Cafiero, revisionista, dice que era en realidad de Boca.

El vínculo empático entre el fútbol y la política tiene una saga antiquísima a la que ayer se sumó Baldomero «Cacho» Álvarez como candidato a presidir Independiente de Avellaneda, distrito donde fue intendente y desde el que construyó su jefatura en el PJ (ver nota en pág. 26).

Ocurre en un momento peculiar porque confirma una tendencia: la irrupción de dirigentes en la conducción de clubes de fútbol como un refugio o reaseguro de su poder político en momentos de incertidumbre.

Lo hizo, en octubre de 2010, Aníbal Fernández: fue electo como vice de Quilmes, luego José Luis Meiszner renunció a la presidencia y él quedó a cargo pero pidió licencia para evitar que le imputen incompatibilidad con su cargo como jefe de Gabinete, por Fútbol para Todos.

En el futuro mediato, luego de jurar como senador nacional en diciembre, Fernández retomaría la conducción, ya como presidente pleno, del club, formalmente. Es difícil imaginar que el quilmeño no siga involucrado, a pesar de estar con licencia, en la administración de Quilmes.

Cuando se anotó como candidato a vice se especuló con que Fernández aterrizaba en la política del fútbol ante un destino incierto en el gabinete K y, en paralelo, para iniciar una carrera más pretenciosa: llegar, en el futuro, a presidir la AFA. El funcionario lo negó.

Toreos

Los clubes son, en política, una captura imprescindible: gobernadores e intendentes apenas toman el control de un territorio proyectan extender su dominio hacia las entidades deportivas. Otros, en cambio, consolidan su figura pública a partir de gestionar clubes. Mauricio Macri es el ejemplo emblemático.

Otros, al principio o al final, terminan por unificar mandos: Sergio Massa, intendente de Tigre, también controla el club por el que hinchó, en otros tiempos, Amado Boudou cuando era amigo y compañero del exjefe de Gabinete. Ahora el ministro de Economía interviene en la interna de Boca.

Hay un caso reciente:

Martín Insaurralde, alcalde de Lomas de Zamora, y Gabriel Mariotto, vicegobernador electo, se trenzaron en una disputa feroz por el manejo de Banfield, que en otros tiempos estuvo bajo la órbita de Eduardo Duhalde, que armaba el equipo en la misma libretita negra, y con lápiz, donde anotaba las listas del PJ.

Pero la batalla más intensa se da en Boca, donde Daniel Angelici, candidato respaldado por Mauricio Macri, pretende desbarrancar a Jorge Amor Ameal, que empezó a construir el imaginario de una única candidatura esponsoreada por la Casa Rosada.

A la intervención de Carlos Zannini y Julio De Vido se agregó la de Daniel Scioli, que por estas horas gestiona la posibilidad de que Carlos Tevez se incorpore, al menos por unos partidos, a Boca, para darle un último envión a Ameal en su cruzada de impedir el triunfo de Angelici.

Buena parte del gabinete se declara seguidor de Boca: Zannini, De Vido, Florencio Randazzo y Carlos Tomada, entre otros, tienen esa simpatía y se involucraron, unos con más intensidad que otros, en la maniobra para impedir que Angelici allane el regreso, tercerizado, de Macri a Boca.

Racing ha sido otro de los equipos donde el kirchnerismo jugó fuerte: además de Kirchner -en su mausoleo reluce una camiseta de ese club-, varios funcionarios tienen activa vida en el club. Entre ellos Julio Alak, Diego Bossio, Ginés González García y el ministro sciolista Martín Ferré.

Es más: Rodolfo Molina fue patrocinado por Kirchner en 2008 para que se haga cargo del gerenciamiento del club luego de más de una década de intervenciones y conflictos.

Dualidad

Álvarez, ayer, tuvo un staff de respaldos políticos: estuvieron José López, secretario de Obras Públicas; el exministro Miguel Peirano, el intendente de Florencio Varela Julio Pereyra, el ministro de Salud sciolista Alejandro Collia y el titular del IPS Javier Massa.

Pero uno de los respaldos de más peso fue reservado: Hugo Moyano, con quien Álvarez no tuvo buena convivencia en el PJ bonaerense y que tiene a su hijo Pablo, de Camioneros, en la política interna de Independiente, le transmitió por teléfono el respaldo a su candidatura. También tiene el apoyo de Juan Carlos Lascurain, ex UIA y ligado a la producción de decodificadores de la TV digital por aire.

En su show, Álvarez se permitió confesar, en público, su «aprecio» por Julio Humberto Grondona. Entre los que estaban presentes para respaldar su postulación se encontraba Héctor Grondona, hermano del jerarca de la AFA y expresidente de Independiente.

El candidato deberá, tarde o temprano, enfrentar una objeción sobre la posibilidad, o no, de ejercer en simultáneo la presidencia del club y ser senador bonaerense, cargo en el que jurará el 10 de diciembre próximo. Lo mismo podría ocurrir con Aníbal F. en Quilmes.

Hay un antecedente de dualidad de cargos: en enero del 65, el coronel retirado Carlos Muzio renunció a la intendencia de Avellaneda y tuvo que asumir, en su lugar, Carlos Radrizzani, que era, por entonces, presidente de Independiente. Durante un tiempo concentró la suma de esos poderes.

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