9 de julio 2009 - 00:00

G-8: se enfría acuerdo por calentamiento

Silvio Berlusconi recorrió ayer, junto a Barack Obama, las ruinas de L’Aquila, donde se lleva a cabo la cumbre. La zona de Abruzzi fue sacudida hace tres meses por un terremoto devastador.
Silvio Berlusconi recorrió ayer, junto a Barack Obama, las ruinas de L’Aquila, donde se lleva a cabo la cumbre. La zona de Abruzzi fue sacudida hace tres meses por un terremoto devastador.
L'Aquila, Italia - El G-8 inició ayer una cumbre de tres días en L'Aquila, la ciudad del centro de Italia devastada por un sismo, con fuertes medidas para contrarrestar el efecto invernadero, un diagnóstico reservado sobre la recuperación económica y una seria advertencia a Irán para que retome el diálogo sobre su temible plan nuclear.

El G-8 acordó reducir a la mitad la emisión de gases de efecto invernadero de aquí a 2050 respecto de 1990 o a «un año más reciente» (EE.UU. se plantea metas respecto de 2005), y en «un 80% o más» la de los países industrializados, para limitar el calentamiento global en 2°C, según la declaración final de la cumbre de L'Aquila.

Sin embargo, un asesor del presidente ruso, Dmitri Medvédev, dijo de inmediato que Moscú consideraba «inaceptables» esos objetivos, por ir en contra del crecimiento de su país. Además, fuentes vinculadas a la reunión indicaron que algunos emergentes, como China y la India, rechazaban asumir el compromiso de reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero de aquí a 2050.

En otro tema, el G-8 está decidido a lograr una «solución diplomática» sobre la cuestión iraní, indica la declaración final de la cumbre.

«La declaración del G-8 (sobre Irán) es inequívoca. Entre agosto y setiembre, los iraníes podrán elegir cómo evolucionarán las cosas», dijo Sarkozy en una conferencia de prensa.

«El régimen iraní rechaza todas las manos que se le tienden», pero así y todo «hay que dejar todas las chances a la negociación», afirmó Sarkozy.

La cumbre del G-8 (EE.UU., Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, Canadá y Rusia) se abrirá formalmente hoy al

G-5 de potencias emergentes (China, la India, Brasil, México y Sudáfrica), para discutir cuestiones relacionadas con la crisis y el calentamiento global. Los sangrientos disturbios étnicos en la región china del Xinjiang obligaron, sin embargo, a regresar a Pekín al presidente Hu Jintao.

Una declaración común de los países del G-8 habla de «señales de estabilización» de la economía mundial, pero aún moderadas.

«La situación sigue siendo incierta» y «riesgos importantes siguen pesando sobre la estabilidad económica y financiera», dicen los dirigentes.

El G-5 de los emergentes instó al G-8, en vísperas de la reunión de los dos grupos, a cumplir los compromisos contraídos en Londres en abril para facilitar el crédito, impedir prácticas proteccionistas y ceder espacios de poder en las instituciones financieras internacionales.

Agencias AFP y EFE

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