Gadafi resiste y complica. ¿Hasta cuándo?

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Estambul - Muamar el Gadafi anunció que iba a luchar hasta el último aliento y mantiene su palabra: cuatro meses después de comenzada la revuelta, el líder libio ha perdido el control sobre una gran parte del país, pero no su sentido para la gran puesta en escena.

Cuatro meses después de iniciadas las protestas, el país está en llamas. La OTAN bombardea todos los días y los rebeldes luchan en varios frentes contra las tropas del régimen. Pero el líder de la revolución todavía no ha sido derrotado y ello está frustrando profundamente a los insurgentes, que ya en abril contaban con que avanzarían rápidamente hasta Trípoli.

Algunos insurgentes quieren poner fin a este estancamiento y se arrojan al combate asumiendo un gran riesgo. En los últimos días esta táctica arrojó un resultado moderado y costó mucha sangre.

En el oeste del país, los insurgentes pudieron «liberar» algunas localidades, pero el lunes murieron en el frente del este en Al Brega al menos 24 de ellos.

El portavoz de los rebeldes, Ahmed al Bani, explicó: «Un grupo de avanzada se arriesgó demasiado y se vio atrapado por las tropas de Gadafi. A pesar de que no portaba armas e hizo ondear una bandera blanca, le abrieron fuego. Un grupo más numeroso de nuestros combatientes avanzó para salvarlos».

Gadafi y sus seguidores actúan como si la sublevación armada de gran parte de la población no fuese más que un pequeño y molesto incidente. A pesar de que sus incondicionales sólo se pueden mover libremente en Trípoli o Sirte, pero en ninguna gran ciudad más, la agencia estatal de noticias Jana informa sobre los preparativos de las autoridades para el mes de ayuno sagrado para los musulmanes, el Ramadán, que este año cae en agosto, como si nada más ocurriese.

El régimen de Trípoli todavía no ha renunciado a organizar la Copa de África en 2013, pero para mostrar indolencia, Gadafi se deja filmar jugando una partida de ajedrez.

La nafta en los territorios que controla se va agotando, pero todavía hay suficiente para el Ejército. Y tampoco el bloqueo de sus cuentas bancarias en numerosos países del mundo ha supuesto el tiro de gracia para el régimen.

En Trípoli se afirma de forma no oficial que la financiación de la guerra no es un problema. Al parecer, algunos mercenarios a los que se les pagó grandes cantidades de dinero al principio se han ido, mientras numerosos oficiales del Ejército regular han desertado. No obstante, el núcleo de las tropas del Gobierno sigue siendo lo suficientemente grande para impedir el avance de los rebeldes a Trípoli.

Que Gadafi y su entorno puedan resistir varios meses más es algo que, sin embargo, ya no cree casi nadie, pues el apoyo político para el líder revolucionario, en el poder desde 1969, mengua cada día. Y sin embargo crece la cifra de naciones que respalda el Consejo Nacional de Transición en Bengasi como representación legítima del pueblo libio. A principios de semana, el embajador libio en Abu Dabi recibió la petición de que tenía que ir haciendo las maletas.

Agencia DPA

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