14 de agosto 2009 - 00:00

Ganaderos del Norte apuestan al ensilado de forraje

Productores buscan mantener la alimentación de los rodeos vacunos a través del ensilado.
Productores buscan mantener la alimentación de los rodeos vacunos a través del ensilado.
Desde hace varias décadas, la ganadería se hizo fuerte en las regiones subtropicales, pero en forma paralela creció la necesidad de optimizar su producción. Es así que los productores del NEA y el NOA se vieron obligados a buscar diversas alternativas para poder mantener el ritmo de alimentación de los rodeos vacunos. Una de ellas es el ensilado de forraje, actividad que si bien no está muy desarrollada en la ganadería del Norte, poco a poco se abre paso y avanza firme sobre la vieja costumbre del engordado a pasto.

La reciente seca que ejerció un fuerte impacto en la ganadería se convirtió en un verdadero incentivo para desarrollar los sistemas de engorde de los rodeos bovinos a base de ensilado de maíz, sorgo o el tradicional rollo.

Uno de los principales factores en los que el productor debe pensar es la sustentabilidad de la producción, que en el caso del maíz, el material de híbridos que se va a utilizar debe ser lo más estable posible. «Un ensilado está compuesto por 70% maíz, 10% sorgo forrajero (que no es el ideal), 10% sorgo granífero y 10% pasturas, alfalfas, etc.», explicó Martín García Fernández, investigador de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), al hablar en una reciente jornada de capacitación sobre ensilado, ofrecida en la Sociedad Rural de Resistencia, Chaco.

El ensilaje es un proceso de conservación del forraje por métodos anaeróbicos. Consiste en colocarlo en un lugar donde no entre aire y la humedad promedio oscile entre el 60% y el 70%.

El silo y el silaje por dentro no tienen la misma composición en su interior. En el primer caso, los silos bolsa, con el tiempo, dejan de ser impermeables, traspasa el aire y siempre está presente el efecto del sol, con temperatura en la parte superior más altas que en el inferior o en el centro. En este silo, al introducir el forraje, se morirán las células y se formará una especie de jugo en el lado inferior; esta «sopa» es más peligrosa en este tipo de silo que en los silos búnker (sistema de guardar forrajes acumulado en el campo, pero con una cobertura plástica, sujeto a su vez con cubiertas viejas u otros elementos que ejerzan peso y evitar su voladura), donde los jugos son absorbidos por la tierra.

El problema es que si se acumula en la base, aumenta la humedad y favorece la formación de bacterias. La solución sería efectuar un corte; esto facilitaría el drenaje, pero ingresaría aire que es perjudicial, pero lo ideal sería introducir el silaje con contenido de humedad bajo, para que no chorree esos jugos que son los más importantes por los nutrientes que contienen. A medida que un forraje disminuye su calidad, va generando una pérdida en la producción animal mucho mayor, que no se compensa aumentando la cantidad de alimento. Es fundamental pensar en la calidad.

En cuanto al contenido del silo, al efectuar un análisis, se observará que entre el 60% y el 70%, es humedad, y el 30% al 40% restante es materia seca.

Los híbridos para ensilar, a diferencia de los que van para granos, se distinguen porque el contenido de materia seca debe ser más alto, por estar destinado a la mayor producción de carne y leche por hectárea y a su vez, tampoco se puede determinar la calidad, porque luego de convertirse en materia prima (leche o carne) pasa por diferentes intermediarios.

En el caso del cultivo de maíz o de sorgo para ensilar, lo ideal sería que tuviera la máxima producción de materia seca digestible por hectárea, por eso se piensa en la planta completa, que aporte mucho grano pero además entre 2 híbridos que tengan aportes de grano, lo ideal es optar por el que presente una mejor calidad de caña.

Si se piensa en zonas en las que los híbridos son de ciclos muy largos hasta su maduración, al tomar como referencia la zona maicera típica (norte de Buenos Aires, sur de Santa Fe; este de Córdoba y parte de La Pampa), se observará que el índice de materia seca se ubica entre el 30% y el 40%, mientras que en la zona norte del país (Chaco, Corrientes, Parte de Formosa y Salta), ésta apenas oscila entre un 25% y un 30%, por la estructura que tiene la planta.

Entonces, el productor debe pensar en la máxima producción de materia verde, de materia seca, de digestibilidad y energía digestible. Éstos son los parámetros nutricionales. Un estudio efectuado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Balcarce permitió comprobar que el picado del silo se hacía muy húmedo y se mete demasiado líquido en la Bolsa; ese chorreado pudre la base del silo apoyada sobre el suelo, por eso se insiste en que el contenido ideal de humedad debe ser del 60% al 70%.

Por otra parte, se pudieron comprobar casos en los que la bosta del vacuno tiene almidón. En el único lugar en que se halla es en el grano (no fue bien picado). Eso es pérdida de dinero.

Si hay un atraso en el picado, el grano no pierde calidad intrínseca, pero sí pierde la posibilidad de ser aprovechado por el animal. Se endurece más y no se degrada en el rumen, ni en el intestino, con lo que se genera un problema más grave en el sorgo que en el trigo.

La digestibilidad de la materia seca tiene un promedio del 60%. Lo ideal es un 70%. Se aprovecha un 80% de la espiga completa, chala, marlo y grano. El grano en un 90% y la planta, un 65%; estamos perdiendo un 10% del aprovechamiento de este forraje por distintas causas. La presencia elevada de proteínas genera un problema que hace imposible equiparar un ensilaje de maíz con alfalfa o de maíz con el sorgo, por lo tanto no hay que buscar ensilajes de gramíneas granadas (maíz y sorgo) como aporte proteico, sino fundamentalmente como aporte energético. Los silajes de gramíneas: maíz, sorgo o cualquier pastura, no tienen como objetivo cubrir una demanda de proteínas.

Maíces

Para llevar adelante el ensilado de maíz con éxito, lo más práctico es buscar híbridos apropiados para la zona subtropical. No se puede pensar en una planta con buena espiga. No es un problema de manejo, es de adaptabilidad del cultivo a las temperaturas. Se debe tener en cuenta que las altas temperaturas tienden a formar más fibra y eso baja la calidad de los pastos.

De esta manera, se puede obtener un aporte de un 50% de promedio de espiga, de caña y hoja. Es así que se puede llegar a un 30% y un 70% para el caso de maíces muy largos, que son los subtropicales o tropicales.

La materia seca en el momento de picado debe ubicarse en un 40% de espiga y un 25% de caña y hoja, y el valor promedio en un 70%. Éste sería el camino más correcto, aseguran los especialistas. Los cambios climáticos bruscos son un problema para este tipo de maíz, comparado con el sorgo, que es más tolerante, pero responde menos a las mejoras.

Uno de los problemas que tiene que afrontar el productor es que el contratista vaya a tiempo. Por este motivo, la planta se cae, producto de un atraso en el picado. Lo ideal sería mantener ese contenido del 30% al 40% de materia seca mayor cantidad de tiempo. Hay que tratar de que el cultivo, no se seque rápidamente. Si el grano se seca, se endurece y su aprovechamiento va a ser menor. Se busca entonces, un híbrido que tenga una ventana de picado lo más amplio posible, para que permanezca entre esos valores por mayor tiempo que los híbridos para grano.

Para tener en cuenta

Es muy importante tener claramente definida la fecha de siembra, la densidad de siembra, la fertilización, el control de maleza, tipo de planta y el momento de cosecha. En cuanto a la fecha de siembra, para la zona del NEA, lo ideal es hacerlo en agosto.

De esta manera, la planta tendrá una mayor cantidad de tiempo; va a formar menos parte verde y más espiga, porque tendrá más tiempo para llenarla; será una planta baja y con una espiga bastante llena, así se obtendrá mayor proporción de grano. Con relación a la densidad, la ideal es aquella que produce mayor volumen de grano con la mínima cantidad de semillas.

La densidad de siembra cuando se piensa para silaje debe ser mayor que la utilizada para grano y la razón es el diferencial de materia verde que puedo lograr.