11 de mayo 2010 - 00:00

Ganadora del Oscar mete miedo en Triple Frontera

Para los secretarios de Turismo de la Argentina, Paraguay y Brasil, el cine puede ser tan contaminante como las pasteras. Esto es lo que se infiere de la indignación común que han manifestado en las últimas horas Enrique Meyer y su par paraguaya Liz Cramer (quienes manifestaron que igual sentir existía del lado brasileño) ante el futuro rodaje de la película «Triple frontera», de Kathryn Bigelow, ganadora este año del Oscar con «Vivir al límite».

La película, que comenzará a filmarse en el segundo semestre, tiene libro del mismo guionista que el anterior, Mark Boal, y aunque su argumento no fue revelado por el estudio Paramount, se sabe que será una historia de aventuras ambientada (en palabras de Variety) en «una zona imposible de monitorear, que es un paraíso del crimen organizado». «Hemos conversado con la secretaria de Turismo de Paraguay al respecto, también con el gobernador de Misiones, y hemos coincidido en la profunda indignación que nos produce esta realización que hasta donde sabemos intenta presentar una región común a tres países sudamericanos negativamente», dijo ayer Meyer.

Llamado

Cramer
fue más allá y dijo que «sería estúpido colaborar por dos pesos con extranjeros que vienen a pintarte como la basura más grande del planeta». Aunque dentro de la ola de indignación no se ha mencionado la idea de impedir el rodaje, sí se exhorta a que nadie, ni organismos públicos ni privados, ni siquiera los habitantes de la región, presten su apoyo.

Las protestas no dejaron de recordar ayer el debate que se presentó, en buena parte del peronismo más rancio, cuando Oliver Stone primero y luego Alan Parker anunciaban su producción de la ópera «Evita» en Buenos Aires, aunque en aquel caso se tratara de un perjuicio considerado histórico y moral, y en éste, además, turístico. Como si una película lograra disuadir a futuros visitantes de las Cataratas del Iguazú a hacerlo, en lugar, por el contrario, de favorecerlo gracias al interés de Hollywood en la región, algo que no se producía desde hace un cuarto de siglo, cuando Robert de Niro y Jeremy Irons filmaban «La misión».

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