La lectura de los analistas internacionales fue que Sturzenegger recuperó la iniciativa comunicacional, mientras sigue bajo el asedio del frente político y económico ante los magros resultados obtenidos en este trimestre (una inflación del 6,7% y núcleo del 6,3%). No hizo más que hablar para la tribuna que toma las decisiones de inversión, intentando recuperar algo de su deteriorada imagen de independencia, fundamentalmente luego del sainete de la conferencia del 28 de diciembre pasado. Todo lo que no puede decir explícitamente en los comunicados de política monetaria lo hizo ayer sin pelos en la lengua. Ni esperó las preguntas de la prensa y desde el vamos avisó que, si la inflación no bajaba significativamente a partir de mayo, haría lo que todos saben que hay que hacer: subir la tasa de interés. Pero como en el cuento del pastorcito, el mercado ahora más que nunca espera ver plasmar esas amenazas en realidades. De ahí que advirtiera que las próximas semanas serán clave para discernir si lo que el BCRA considera como un aumento "transitorio" de la inflación en este trimestre, o no lo fue, y así operar en consecuencia. Porque ya no hay margen, sobre todo por los rezagos de la política monetaria. También envió la señal al mercado que la tasa de interés sigue siendo el único instrumento para bajar la inflación y reducir la pobreza, y no las intervenciones sobre el tipo de cambio nominal, que,dicho sea de paso, avisó que seguirán si era preciso. Si bien el mensaje fue en línea con los últimos comunicados de política monetaria y decisiones, ahora explicitó un horizonte (mayo) para una reversión de suba temporal de la inflación. La apuesta es que los factores que jugaron en contra ahora lo hagan a favor. O sea que, tanto el sesgo contractivo de política monetaria, los ajustes salariales en línea con la meta del 15%, el fin del ajuste de los precios regulados y la estabilidad del tipo de cambio hagan posible la ansiada desaceleración inflacionaria. Si esto no ocurre el BCRA deberá cumplir con su amenaza y subir la tasa de referencia hoy en 27,25% (la tasa real está en 7% según IPC General y 7% IPC núcleo). Después deberá explicar cuáles de los factores no contribuyeron como se esperaba, pero sabiendo que el camino de la credibilidad es largo, principalmente, sobre el impacto en las expectativas. Vale señalar que en pos de un sesgo contractivo es más eficiente esterilizar vendiendo reservas que subiendo la tasa de las Lebac. De todos modos el Gobierno no debería temer a esto, porque a fin del 2017 pensaba que la economía se desaceleraba y por eso cambiaron las metas y le hicieron bajar la tasa al BCRA. Los datos oficiales mostraron todo lo contrario, la economía crecía al 4% anual. Ayer el BCRA informó que marzo también dará un alto nivel de actividad, encadenando así siete meses consecutivos de alza.
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