4 de enero 2018 - 00:00

Garovaglio y Zorraquín: debe pulir lo financiero

Objeto social: "Operaciones comerciales, inmobiliarias, etc.".

La idea lucía razonable, escapar a la estacionalidad con producciones alternativas, pero no funcionó. Así fruto del juego en que Finpak se llevaba lo que le aportaba Rheem (artefactos de calor), el período 2017/16 fue el primero perdedor en once años. Dos años atrás la empresa decidió escapar a esta trampa tomando medidas de fondo, reduciendo el personal (cuyo costo de desvinculación recién comienza a licuarse) y buscando alternativas para la planta de heladeras (hoy produce termotanques eléctricos). No son muchos los datos fabriles que nos proporciona, pero sabemos que pasó de una dotación de 328 personas para Rheem a fin del primer trimestre 205/2016 a 212 ahora y de 118 a 31 para Finpak, con una disminución en la energía total consumida -en Kwh- de 27,7% (el 62% por Finpak que pasó de 207.642 Kwh dos años atrás a 78 Kwh ahora), incrementando el consumo por empleado de 2.681 Kwh a 3.556 Kwh, reflejo de la eficientización de su línea de producción (durante este trimestre lanzó dos productos bajo la línea "Heat Pump, que funcionan con bombas de calor de alta eficiencia energética -ahorran hasta el 70% de electricidad frente a productos tradicionales-, si bien es consciente de que su adopción por el gran público será lenta). Con este "background" se entiende que aunque las ventas le dejaron $304,1 millones (19% más que doce meses atrás frente a una inflación Indec de 24%), sus costos crecieran un más acotado 17% dejándole un bruto de $113 millones, 23% más que un año antes (el margen bruto, 37,2% aumentó 1 punto, quedando como el segundo mayor del lustro). La reducción de los gastos de comercialización (-2%) y el control de los administrativos (20%) la dejaron con un operativo de $35,4 millones (65% más) que detractada la carga financiera (97%) la significó un neto de $9.130.000, 58% más que el año previo.

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