12 de enero 2012 - 00:00

Geithner pidió a China que deje de comprar crudo

Pekín - China rechazó la imposición de nuevas sanciones a Irán por parte de Estados Unidos, coincidiendo con la visita a Pekín del secretario del Tesoro, Timothy Geithner.

El funcionario estadounidense intentó promover en China las sanciones contra el Banco Central iraní, que maneja todos los negocios relacionados con el petróleo, tal como decidió Barack Obama en el último día de 2011. Asimismo, buscó convencer a sus anfitriones de que sigan a su país y a la Unión Europea y dejen de comprar petróleo a Irán, a fin de presionarlo para que ponga bajo controles internacionales su plan nuclear, sospechado de tener objetivos militares. China y la UE son, en ese orden, primer y segundo compradores del crudo de Irán, país que obtiene de ese producto el 70% de sus ingresos.

En el segundo día de su visita, el secretario del Tesoro se entrevistó con el primer ministro, Wen Jiabao, y con el vicepresidente y futuro líder del país, Xi Jinping.

La Cancillería china instó, en cambio, a nuevas negociaciones con Irán, después de que la República Islámica anunciara que reanudó el enriquecimiento de uranio. Los esfuerzos diplomáticos y una reanudación del diálogo tendrían que tener prioridad en la solución de la polémica nuclear, dijo la portavoz Liu Weimin.

Los medios estatales no mencionaron que con Geithner se habló de las sanciones, pero destacados diplomáticos fueron citados por otros medios señalando que China rechazó la decisión de Washington de impedir a empresas y bancos extranjeros el acceso al mercado financiero estadounidense si cooperan con el Banco Central iraní.

Al parecer, China está dispuesta al menos a reducir sus importaciones de crudo de Irán. Las tratativas sobre la importación de ese crudo seguramente tendrán un papel importante en la visita que Wen Jiabao realizará la próxima semana a Arabia Saudita. En la actualidad, el 11% del petróleo que llega a China procede de Irán.

Un destacado representante de la Cancillería china advirtió además en contra de que Estados Unidos recurra a la vía militar contra Irán. Una guerra sería una catástrofe y repercutiría negativamente en la economía, ya que el 40% de los suministros de crudo pasan por el estrecho de Ormuz, dijo el director general para la región, Chen Xiaodong, en declaraciones al China Daily.

Chen añadió que su país respeta las sanciones de Naciones Unidas, pero que rechaza las medidas punitivas que imponen países de forma unilateral y que afectan a los Estados que mantienen relaciones comerciales con Irán.

China ya coopera con Estados Unidos al reducir sus importaciones de Irán, pero no aprueba un embargo pleno, dijo al Global Times Sun Zhe, del centro Tsinghua para las relaciones sino-estadounidenses. «No hay razón por la que las empresas chinas se vean obligadas a seguir los estándares impuestos por Washington».

Hoy Geithner estará en Japón, nación que también tiene una fuerte dependencia de crudo iraní.

Entretanto, Europa se prepara para ponerle fecha a su embargo petrolero. Las nuevas sanciones serán efectivizadas «lo antes posible», declaró el canciller danés Villy Soevndal, quien añadió que el único obstáculo es la búsqueda de fuentes de provisión alternativas para Grecia, Italia y España, los países más dependientes del petróleo iraní.

El próximo día 23 el Consejo de ministros de Relaciones Exteriores de la UE decidirá los tiempos de aplicación de las sanciones, y no prevé discutir ningún tipo de opción militar.

Mientras, Rusia volvió a declararse en contra de las sanciones petroleras, según dijo ayer el vicecanciller Serguéi Riabkov. Con todo, Rusia, que ayudó a construir la primera planta nuclear de Irán en Natanz, ha incrementado en los últimos meses sus críticas contra el programa nuclear persa.

Asimismo, el funcionario advirtió que sería un «gravísimo error» de las potencias occidentales llevar a cabo una operación militar contra Irán.

Agencias DPA, ANSA, Reuters y EFE y Ámbito Financiero

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