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Gerardo Martínez, el gran elector
Hugo Moyano
La CGT comenzó a preparar el ritual electoral que cada cuatro años mantiene en vilo a dirigentes y funcionarios. Según pudo establecer este diario, el primer paso formal será la convocatoria al Comité Central Confederal, principal órgano de decisiones, que estará a cargo de fijar el temario para el congreso de julio. La reunión del comité está prevista para la segunda semana de abril, con la participación de 220 delegados aportados por los 206 sindicatos afiliados a la organización.
Una vez establecida la agenda -que en este caso incluirá en el orden del día la elección de cargos en el Consejo Directivo y la incorporación de nuevos gremios a la CGT- el siguiente paso será el Congreso para la renovación de autoridades. Hasta ahora, los organizadores estiman que la convocatoria será para la segunda semana de julio (entre el 9 y el 11) en vista de que el vencimiento de los mandatos vigentes se producirá el sábado 14 de julio.
Ese día -en rigor, el lunes 16, la primera jornada hábil siguiente- Hugo Moyano habrá cumplido ocho años consecutivos como secretario general, con la salvedad de que el primero -2004- lo hizo como parte de un triunvirato que completaban José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y Susana Rueda (Sanidad). Se trata de un récord absoluto para la CGT desde su fundación, en 1930.
Para el día de la elección de autoridades estarán invitados 1.820 congresales de todos los sindicatos afiliados a la central. Los gremios cuentan con un número de congresales acorde con el de afiliados que declaran ante la propia CGT. De hecho, en Azopardo 802 dijeron que el Ministerio de Trabajo no tiene intervención en el monitoreo de esos números aportados por los propios sindicatos.
Mientras las autoridades de la central obrera revisan las planillas de cada gremio, el dato más llamativo que este diario encontró es que la UOCRA quedó como el sindicato con mayor número de congresales: serán 152 los que estarán en condiciones de votar en el congreso de la CGT. Los electores surgen de haber declarado de manera interna contar con 530 mil afiliados. Martínez integra el grupo de los denominados «independientes» junto a Lingeri y Andrés Rodríguez (estatales de UPCN), y hasta ahora dio a entender que podría apoyar a Moyano para una eventual reelección.
Los «independientes», sin embargo, esperan una señal del Gobierno para respaldar al camionero o impulsar a otro candidato, una chance que por ahora parece lejana.
En tanto, gremios que se presumía oscilaban o superaban el millón de trabajadores representados, como Comercio y UATRE, quedarán un escalón por debajo con alrededor de 140 congresales.
Armando Cavalieri, líder de los mercantiles, es el principal referente de los «gordos» junto a Oscar Lescano (Luz y Fuerza) y Carlos West Ocampo, cuya decisión por ahora pasa por intentar un bloqueo a otro mandato del camionero. Mientras que Gerónimo Venegas, de UATRE, está a un paso de volver a la CGT luego de haberse distanciado por su apoyo público a Eduardo Duhalde en las últimas elecciones, y en el entorno de Moyano lo contabilizan como un muy posible voto favorable al actual titular.
Muy atrás en términos de representantes ante el congreso quedarán el propio camionero, con unos 42 congresales, y uno de sus principales aliados, Omar Viviani, del sindicato de peones de taxis, con 32. El entorno de Moyano sabe que sin una alianza con otros sectores no tendrán chance de imponer por sí mismos la reelección. En esa línea, aceleran la vuelta de Venegas y trabajan en un posible acuerdo con Luis Barrionuevo, jefe de los gastronómicos.
Barrionuevo fue el principal elector de Moyano en 2004, cuando se reunificó la CGT, pero poco después se distanció hasta crear su propia central obrera a la que bautizó Azul y Blanca. Pero el deterioro en la relación entre el Gobierno y el líder sindical volvió a acercarlos. El gastronómico llegó a declarar que son altas las posibilidades de Moyano de aspirar a un nuevo mandato.
La desventaja numérica llevó a Moyano a coquetear con la idea de una reforma en los estatutos de la CGT, de modo de propiciar el voto directo de los afiliados. Un proyecto que, sin embargo, cuenta con mínimos avales dentro de la central sindical. Facundo Moyano, hijo del camionero y jefe del gremio de trabajadores de peajes (SUTPA) fue el encargado de difundir esa iniciativa, y el diputado y líder de los canillitas, Omar Plaini, el responsable de amplificarlo.
Puertas adentro, los colaboradores de Moyano reconocen que esa propuesta es inviable y que sólo fue lanzada para incomodar al resto de los sectores de la CGT con vistas al congreso de julio.
Hasta ahora ni siquiera el camionero blanqueó sus aspiraciones a un nuevo mandato, pero sus aliados saben que buscará ser reelecto. El único dirigente que hizo público su interés en suceder a Moyano fue el metalúrgico Antonio Caló, pero incluso en su gremio desecharon esa posibilidad. También sonó el nombre de Ricardo Pignanelli, que en marzo asumirá al frente de los mecánicos del SMATA, como posible alternativa alentada por los «gordos» y algunos «independientes». Mientras que el único postulante que asoma como propio de los «gordos» es Héctor Daer, delfín de West Ocampo en Sanidad, aunque sus chances son escasas porque el sector que apoya a Moyano no aceptaría un secretario general de esa organización.


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