La severa advertencia coincide con la salida hacia la colonia británica de un barco militar, algo a lo que Londres y Madrid restaron importancia afirmando que se trata de ejercicios rutinarios ya previstos, pero que subraya las tensiones en torno al territorio británico de ultramar reclamado por España. Un vocero del primer ministro británico, David Cameron, dijo que los controles fronterizos más estrictos -impuestos después de que Gibraltar creara un arrecife artificial que según el Gobierno de Mariano Rajoy bloquea a sus embarcaciones pesqueras- eran "desproporcionados" y estaban "motivados políticamente".
"El premier está decepcionado por el fracaso por parte de los españoles en eliminar los controles fronterizos adicionales este fin de semana, y ahora estamos estudiando qué medidas legales tenemos abiertas", dijo el portavoz, insistiendo en que las requisas quebrantan la legislación de la Unión Europea (UE). "Éste sería un paso sin precedente", añadió.
Por su parte, España advirtió que no va a retractarse en lo que a los controles fronterizos se refiere, ya que cree que fueron un paso legal y proporcionado para impedir el lavado de dinero y el tráfico de tabaco y otros productos desde Gibraltar.
El Gobierno de Rajoy declaró ayer "irrenunciables" sus controles y aseguró también que no descarta acudir a organismos internacionales -como el Tribunal de La Haya y la ONU- para hablar de la soberanía de Gibraltar, e incluso intercambiar puntos de vista con la Argentina para tratar de hacer un frente común contra el Reino Unido en Naciones Unidas sobre el Peñón y las Malvinas.
Por su parte, el Gobierno de Gibraltar dijo que podría llevar su disputa fronteriza con España ante tribunales europeos como el de Derechos Humanos de Estrasburgo, Francia. Los gibraltareños tienen ciudadanía británica plena desde 1981 y en un referendo en 2002 respaldaron a Gran Bretaña, ya que el 98% de los votantes rechazó la idea de una soberanía compartida con España.
La tensión sobre el territorio en conflicto se convirtió en una de las peores disputas en años entre los dos miembros de la UE y provocó un acercamiento entre el Gobierno español, del Partido Popular (PP), y los socialistas del PSOE, que comenzaron a conversar en vista a acordar las medidas a adoptar para responder a Londres.
No obstante, otros sectores de la oposición española acusaron a Rajoy de usar la situación para distraer a los españoles de la grave recesión del país y del escándalo de corrupción que salpicó al PP. Esa misma postura fue adoptada por el Reino Unido, que denunció fines políticos en el endurecimiento de los controles españoles.
En Londres, Boris Johnson, alcalde de la capital, entró en el debate, diciéndole a Madrid que "quitara las manos de nuestro Peñón", agregando que esperaba que la llegada de barcos británicos a Gibraltar no fuera una coincidencia.
Se refirió así a la partida hacia el territorio en conflicto del HMS Westminster, un barco de la Armada británica, que zarpó ayer como parte de unas maniobras militares anuales en el Mediterráneo que ni España ni Gran Bretaña relacionan con las diferencias actuales.
En ese contexto, el patrullero de la Armada española Centinela se unirá a las embarcaciones británicas y participará en los "ejercicios de adiestramiento".
En tanto, un portavoz de la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la UE, Jonathan Todd, confirmó que un equipo de expertos se desplazaría a Gibraltar en septiembre. "Acudirán a comprobar el cumplimiento de las normas de la UE en lo que a controles fronterizos se refiere", dijo, añadiendo que no estaba claro cuántos funcionarios europeos integrarían la delegación.
| Agencias Reuters, EFE y AFP |


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