25 de mayo 2012 - 00:00

Girasol, el ganador de la temporada

Girasol, el ganador de la temporada
Aunque aún dista mucho de aquella legendaria campaña 1998/99, cuando se alcanzaron más de 4 millones de hectáreas, o de la de 1985/86, en que se sembraron 3 millones, sorpresivamente el girasol se erigió ahora en el gran ganador del último ciclo de cosecha, al haber sido prácticamente el único cultivo que logró mantener su producción respecto del período anterior.

Así, con aproximadamente 1,85 millón de hectáreas y alrededor de 3,6 millones de toneladas recolectadas, la postergada oleaginosa pudo marcar una inesperada buena performance, mientras se espera que en el nuevo período se mantenga e, incluso, registre algún avance adicional, tanto en superficie como en volumen. En este sentido, ya lleva dos campañas con rindes promedio superiores a las 2 toneladas por hectárea, contra 1,7 que se obtenían en años anteriores.

Beneficiado por su siembra comparativamente temprana en relación con los restantes cultivos de verano, que le permitió «zafar» (en la mayoría de las regiones) de la seca que jaqueó otra vez a la cosecha, además de su resistencia al déficit hídrico y con un daño por palomas muy inferior al que se estimaba en el arranque, el girasol logró neutralizar así algunas de las contras que lo mantienen sin poder recuperarse en forma estable, a pesar de la indiscutible calidad de esta semilla.

Naturalmente, la soja es su principal adversario, básicamente a partir de las ventajas arancelarias que presenta el biodiésel (unos 20 puntos), lo que determinó su desplazamiento, igual que el maíz y la ganadería. Pero también su comparativamente mayor costo de implantación (unos u$s 50 por hectárea más que la soja), los mayores cuidados relativos que requiere, además de las pérdidas por aves (en especial, palomas), pero fundamentalmente los desfases, no siempre muy justificados, que históricamente muestra el mercado de esta oleaginosa (que en su momento merecieron hasta la intervención de la Pizarra de la Cámara Arbitral de Buenos Aires), determinaron que el cultivo, considerado entre los tradicionales de la Argentina, fuera perdiendo participación relativa en el mapa agrícola anual.

«El balance no puede ser mejor. Excepto en el oeste de Buenos Aires y en el norte de La Pampa, este año fue un éxito tanto en rinde como en rentabilidad», comentó entusiasmado Jorge Ingaramo, asesor de la cámara que nuclea a la cadena de valor de la oleaginosa, ASAGIR.

Además, según el analista, para el nuevo ciclo agrícola 2012/13 se podría dar un nuevo aumento del área, llevándola ahora a alrededor de 2 millones de hectáreas, lo que, según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), podría elevar la cosecha local a 4 millones de toneladas.

Precios firmes

El dato no es menor considerando los precios firmes actuales, tras neutralizarse los efectos del «cosechón» ruso que sacó a la Argentina del segundo lugar como proveedor mundial de aceite de esta oleaginosa.

Según Ingaramo, «no se espera aumento del volumen mundial por encima de los 38 millones de toneladas, que es el total de oferta de este cultivo». Ese volumen, muy ajustado para la demanda actual, determinaría un panorama de precios alentador para el girasol, si bien sus cotizaciones se verán afectadas también por el volumen a recolectar de soja.

Ingaramo magnifica el dato señalando que «mientras sólo la Unión Europea requiere anualmente de 7 millones de toneladas de aceite de canola para biodiésel, la oferta mundial de aceite de girasol no llega a duplicar ese tonelaje, con apenas 12 millones de toneladas».

Sin duda el panorama girasolero es alentador. Para el caso del aceite, los guarismos son muy impactantes: la producción mundial creció un 15,5% interanual, mientras que el consumo lo hará un 12,8%. Las importaciones subirán un 37,7%, agregando a las compras prácticamente 1,38 millón de toneladas, «cifra por demás significativa, ya que la producción mundial esperada es de sólo 14,1 millón», destaca Ingaramo.

También se ratifica en el último informe el incremento interanual del 19,6% en la producción de grano y de 15,6% en la de aceite, con 6,46 y 1,90 millones de toneladas, respectivamente.

Pero no todas son rosas en el horizonte: el mayor costo relativo del cultivo, el hecho de que el aceite de soja sea más barato, y la mencionada ventaja arancelaria con que cuenta el biodiésel de soja, con retenciones para la exportación del 12,5%, contra el 32% del aceite, son vallas muy difíciles de franquear. A esto se suma, además, que por restricciones que está aplicando la Unión Europea, que justifica en las dosis de pesticidas que usa la Argentina en el almacenamiento, no se recibe el precio de Rotterdam, sino que el producto local entra en licitaciones de países que pagan menos. También se pierde la distancia, ya que hay cuatro veces más flete a Europa occidental, en comparación con Ucrania y Rusia, que además sobreprotegen su industria. Todo esto determina la postergación del despegue del cultivo, aunque muchos productores preferirían incorporar el girasol, incluso, por las cada vez más imprescindibles rotaciones.

De todos modos, aunque sea por unos días, la mayoría de los productores merecen vivir el éxito obtenido en la última campaña y disfrutar de los buenos resultados logrados, junto con la cebada, aunque ésta es un cereal de invierno, versus una oleaginosa de verano.

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