"Lo más importante es que vuelve a casa", dijo una de las hermanas de la menor que fue sacada de su casa del barrio de Tallaght, el lunes, por agentes de la Garda (Policía irlandesa) después de la denuncia de un residente a quien le extrañaron los rasgos escandinavos de la pequeña.
Pese a que la pareja gitana aseguró que se trataba de su hija, la explicación no convenció a las autoridades, que optaron por enviar a la niña rubia y de ojos azules al Servicio de Salud irlandés a la espera del resultado de una prueba de ADN, que ayer dio la razón a los progenitores.
El caso no fue el único en ese país. Ayer, otro menor de una familia gitana fue puesto en custodia del Estado hasta que se confirmara la paternidad de los adultos que estaban con él. Una vez más, el detonante fue el poco parecido físico entre los padres y el niño. Aun se espera el resultado de las pruebas genéticas.
"María"
Los dos episodios, impulsados por lo ocurrido en Grecia con la niña conocida como "María" y el "ángel rubio", despertaron fuertes críticas contra el Gobierno irlandés, que se defendió al afirmar que cuando la Policía o los trabajadores sociales toman ese tipo de decisión por el bienestar y protección de los menores y de acuerdo con la ley.
Para el director ejecutivo del Centro Europeo de Derechos Romaníes (gitanos), Dezideriu Gergely, la cobertura informativa de los casos en Grecia e Irlanda está llevando a un creciente recelo de los europeos que, cada vez más, caen en estigmatizaciones sobre la supuesta tendencia de esa etnia a la criminalidad. Recordó, además, que no conviene olvidar que algunos gitanos, un pueblo heterogéneo y nómade a lo largo de gran parte de su historia, tienen la piel clara y el cabello rubio.
Por su parte, la directora del Consejo de Inmigrantes de Irlanda, Denise Charlton, destacó que el país fue advertido por Consejo de Europa sobre la necesidad de prevenir la discriminación racial y lamentó que estos dos casos se hayan producido "una semana después" de que el Ejecutivo informase de que los "extranjeros" eran responsables de más del 50% de los fraudes cometidos contra la seguridad social.
En Atenas, en tanto, tras el caso de "María", en el que la niña efectivamente no es hija de una pareja gitana, pero cuya paternidad no es aún reclamada por nadie, las autoridades griegas tomaron medidas drásticas para confirmar el parentesco de menores con familias romaníes. Al control de las actas de nacimiento desde 2007 hasta la actualidad se sumó ayer una nueva detención, en Lesbos, de tres gitanos que pretendían inscribir con documentos falsos a un bebé en el registro civil, el que, según la familia, le había sido entregado por unos amigos.
El Gobierno griego -forzado por la depresión económica y el desempleo-, respondió así a las presiones de una sociedad en la que el movimiento neonazi Amanecer Dorado (tercera fuerza en el Parlamento) expandió su influencia. Pese a que inició un combate contra esa fuerza ultranacionalista y xenófoba (responsable de la reciente muerte de un militante antifascista), también tomó -aunque con matices- su política antiinmigración.
Leonarda
La incómoda paradoja también alcanzó a otro Gobierno de izquierda, el del impopular presidente francés, François Hollande. Francia, que es una de las naciones que pidió a la Unión Europea nuevas políticas para los inmigrantes tras los últimos naufragios frente a Lampedusa, expulsó en lo que va del año a 4.000 gitanos amparada en la acción de su ministro de Interior, Manuel Valls, y en el creciente rechazo una sociedad cansada de los fondos que se gastan en inmigración y que viene optando en las elecciones por los candidatos de la ultraderechista Marine Le Pen.
El caso más resonante fue el de la gitana Leonarda Dibrani, deportada a Kosovo mientras realizaba una excursión escolar, lo que provocó movilizaciones de estudiantes y duras críticas de la izquierda en la oposición y los ecologistas. Sin embargo, el 74% de la población apoyó la expulsión de Leonarda.
| Agencias AFP y EFE, y Ámbito Financiero |


Dejá tu comentario