31 de octubre 2022 - 00:00

Gobierno comienza noviembre con una esperanza: dos dígitos para IPC 2022

Sergio Massa
Sergio Massa

Comienza noviembre y el Gobierno tiene una meta económica en mente: que la inflación del 2022 no supere la barrera psicológica de los dos dígitos. Aunque parezca un triunfo con sabor a poco, la intención del oficialismo es poder contraponer esos números a las estimaciones de casi todas las consultoras del mercado, que sin excepción están proyectando más del 100% en el aumento de los precios. Incluso muchas ya elaboraron resultados finales cercanos al 110%; apalancados por los múltiples incrementos de precios de servicios públicos y energía que se aplicarán en los últimos dos meses del año. Sin embargo, desde el Ejecutivo se defiende la estrategia de Sergio Massa, que apunta a controlar los precios de los alimentos, bebidas, productos de consumo masivo, textiles y artículos electrónicos; considerados los factores fundamentales para contraer el ritmo acelerado de la inflación del período julio-agosto, determinado por la crisis desatada ante la salida de Martín Guzmán.

Cálculos

Los cálculos sobre la evolución de los precios esperada para el último bimestre del año mostrarían para el palacio de Hacienda y el Central un nivel de entre 95 y 98%, lo que implicaría un incremento muy preocupante, pero no superaría la barrera de los tres dígitos. Para las dos dependencias públicas no es un dato menor. Vienen observando, especialmente el Central, que el alza esperada de todas las consultoras y bancos privados se acomodan bastante por arriba del 100%. Incluso apostando por un incremento superior al 110%. Sin embargo, desde las oficinas públicas, se toman en cuenta otros datos basados en la evolución de los precios de agosto y septiembre que se habría repetido en octubre, que indicarían una presión a la baja. Para los cálculos oficiales, sólo de continuar la tendencia de este trimestre, el índice de precios que mide el INDEC debería mantenerse por debajo del 6,2% de septiembre y comenzar a acercarse al 5% ya en octubre, perforando quizá ese porcentaje en noviembre. Seguramente subirá en diciembre, un tradicional mes de recalentamiento de precios. La esperanza oficial es que no supere el 6% final para el último mes del año. Si esto ocurriera, la suma porcentual se ubicaría más cerca del 18 que del 20%, y el acumulado final permanecería en los dos dígitos. Cerca del massismo afirman que para que la proyección se haga realidad, debería hacer lo suyo el plan Precios Justos, controlar la suba de tarifas y que los incrementos de combustibles estén por debajo del 7% en el último trimestre del año. La creencia arraigada en Hacienda, es que el nivel de suba de precios de 7% del tercer trimestre del año, se debió más a un shock especulativo sobre la evolución monetaria y cambiaria, que a un reflejo serio de la realidad de la estructura de precios. Reconocen además que no ayudaron las circunstancias políticas dentro del oficialismo a partir de la renuncia de Martín Guzmán y las tres semanas de gestión de Silvina Batakis. La llegada de Massa, por lo contrario, logró cierta estabilidad en los frentes fiscal, monetario y, especialmente, cambiario, con lo que la presión a la inflación basada en cuestiones meramente especulativas (al menos para la visión oficial), deberían ceder.