Dijeron que si hubiesen aprehendido gente, “estaríamos lamentando consecuencias más graves de las que hemos tenido”.
Maximiliano Pullaro
El ministro de Seguridad de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, admitió en las últimas horas la decisión de no activar detenciones el domingo pasado durante la marcha del 31° Encuentro Nacional de Mujeres, donde se generaron desmanes y se provocaron daños a edificios públicos e instituciones privadas.
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"Se entendía que si tomábamos un perímetro de la Policía y deteníamos a las personas que estaban agrediendo, hoy estaríamos lamentando consecuencias más graves de las que hemos tenido", aseguró Pullaro, quien destacó que "en función de la cantidad de gente que marchó pacíficamente fueron muy pocos los que fueron a agredir a un edificio histórico patrimonio cultural de la ciudad -de Rosario-, como es la Catedral, y después, durante casi 30 minutos, al personal de la Guardia de Infantería de la Unidad Regional II".
Pese a defender la decisión de no detener a quienes rompían propiedad pública y privada, el ministro destacó: "No vamos a permitir que grupos organizados vengan a empañar una movilización masiva de las características de la que tuvimos el domingo. Por eso fuimos a llevarles a los fiscales los elementos probatorios para que se pueda esclarecer este hecho".
En tanto, el gobernador socialista Miguel Lifschitz dejó claro, tras lamentar "las pintadas y los atentados", que en "la Argentina tenemos que acostumbrarnos a poner límites". No obstante, resaltó que "hubo 70.000 mujeres que provenían de todas las provincias y de todos los sectores sociales, con muy poca presencia policial porque así lo habían pedido, y todo eso se desarrolló con total normalidad".
Por su parte, el director general de Higiene Urbana de Rosario, Luciano Marelli, señaló que se reforzaron con 110 empleados las tareas de limpieza de calles y espacios públicos.
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