19 de julio 2018 - 23:03

Gobierno descarta “siga siga” del FMI por desviaciones de junio

Se especula con que Christine Lagarde dará el visto bueno, ante los buenos datos de reducción del déficit fiscal que está mostrando Nicolás Dujovne. Se garantizará además la meta de menos de 32% para todo el año.

Gobierno descarta “siga siga” del FMI por desviaciones de junio
El Gobierno descarta que el Fondo Monetario Internacional (FMI) dejará pasar el desliz inflacionario del 29,5% interanual de junio; y que la marcha del stand by cerrado entre el país y el organismo continuará sin mayores alteraciones. Para esto, tanto Mauricio Macri como Nicolás Dujovne desplegarán todos los argumentos posibles para lograr el perdón político (no oficial tipo waiver) cuando ambos se encuentren entre mañana y el sábado con Christine Lagarde. Lo que descartan en la Casa Rosada es que la directora gerente del Fondo necesita tanto como el Gobierno argentino que el acuerdo firmado entre ambos tenga éxito; y sería insostenible que en el primer mes se haga público y sonoro que el país llegó a un primer incumplimiento. Lo que se habla en el Gobierno es que en realidad Lagarde se llevará de Buenos Aires la certeza que el compromiso principal está asegurado: la meta de reducción del déficit fiscal de 2,7% para este año está asegurada, e incluso el porcentaje definitivo podría acercarse al 2,5%.

El Gobierno le explicará además a Lagarde que también está garantizado el tope de inflación para este año de 32%; y que los desvíos de este tercer trimestre del año serán corregidos en el último. Y que, para el oficialismo, el porcentaje final se acercará más al 30%. Según el análisis que se hace en el ministerio de Hacienda y Finanzas, el alza de junio es absolutamente estacional y explicable por el aumento circunstancial de las tarifas públicos y el transporte, sumado al impacto de la devaluación de mayo, la suba de los combustibles y de las prepagas. Y que si bien la variación interanual de 29,5% asusta (fue la mayor en 14 meses) luego del seguro traspié que habrá en julio (el alza del IPC podría ubicarse cerca del 2,5%), desde agosto la comparación interanual comenzará a mostrar más racionalidad. Se sabe que Lagarde puede adoptar un criterio de "siga siga" para junio, pero no podrá sostener ante los técnicos del FMI que no haya alguna revisión del acuerdo y nuevas condiciones para los desembolsos comprometidos si el país no logra controlar por debajo del 32% los índices inflacionarios del año. El macrismo también tiene la misma certeza, pero confía en que comenzarán a operar a favor de una disminución del ritmo inflacionario factores positivos como la constante reducción del déficit y el mayor control de los vencimientos de Lebac; como también algunos datos negativos como la caída de la actividad económica que pone un límite al alza de precios a través de una caída en la demanda.

El as de espada que tiene el Gobierno para contentar a Lagarde pasa por el capítulo déficit fiscal primario. Según los números del oficialismo, el 2,7% comprometido no sólo no corre peligro sino que podría ser reducido hasta el 2,5%. Según los datos que se manejan hasta mayo, el déficit se contrajo por cuarto mes en 71,3% contra el mismo período de 2017; con un incremento importante de los ingresos y un retroceso en el gasto primario que desde comienzo de año se sostiene en 6%. Hasta mayo, en el acumulado del año, el déficit primario totalizó $49.161 millones, un 43,7% menor al acumulado en el mismo período de 2017 y equivalente a 0,4% del PBI; representando el 14% de la meta total para fin de año. Para la reunión con Lagarde, pondrán también sobre la mesa los datos de junio, que estarán en sintonía con los registrados en los primeros cinco meses del 2018. Sabe Macri que mostrar un sobrecumplimiento de las metas de déficit fiscal, es el mejor activo que puede exponer la Argentina, en medio de las presiones por una disminución seria del riesgo país.

Sabe el Gobierno que superada la prueba de este fin de semana, sólo restará mantener los resultados de las principales variables tal cual viene marchando la economía, al menos hasta fin de agosto. Para ese tiempo está programada la primera revisión general que el equipo del FMI le hará al país para verificar la marcha de las pautas comprometidas en el acuerdo cerrado con Argentina; de lo que derivará el próximo desembolso de u$s3.000 millones. Se descarta que el dinero llegará. Y que, en todo caso, la complicación aparecerá para el desembolso de fin de año; cuando el Presupuesto 2019 (que deberá incluir todos los compromisos cerrados con el organismo) ya deberá estar avanzado en el Congreso, y si es aprobado mejor. Y si es con un acuerdo político con la oposición, más que mejor.

Lo importante de la visita de Lagarde a los ojos oficiales, es que la preocupación por la marcha del acuerdo firmado con la Argentina sea sólo un momento concreto de su visita al país. Y que la mayor parte de su estadía en Buenos Aires, se concentre en su participación en la cumbre de ministros de Economía y Finanzas del G-20; preparatoria para la cumbre de jefes de Estado del bloque que se concretará en octubre. Este es el motivo oficial de la visita de la exministra francesa, y lo que debería concentrar su atención. Otra vez, Dujovne será su principal anfitrión, en este caso como organizador del evento del G-20.

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