La polémica por la reforma del Consejo de la Magistratura recrudeció ayer, a partir de un fuerte cruce entre la diputada y consejera ultrakirchnerista, Diana Conti, y el titular de la Asociación de Magistrados, Ricardo Recondo, quien aseguró que él mismo había sufrido presiones por parte del oficialismo en el Consejo de la Magistratura. Furiosa, la presidenta de la Comisión de Disciplina y Acusación del cuerpo aseguró que las críticas del camarista son «un juego oportunista y un juego defensivo de la corporación judicial».
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Los dichos de Conti (delegada del Gobierno en el Consejo de la Magistratura) reafirman en este sentido la postura del Gobierno, al considerar a la Justicia como un coto cerrado que se protege a sí mismo, lo que sin duda dificulta las intenciones dialógicas del oficialismo y en algún punto acreditan las críticas que se le hacen desde el Poder Judicial. La legisladora, uno de los bastiones del Gobierno en el Consejo y una de las principales defensoras de la reforma de 2006 impulsada por Cristina de Kirchner, señaló que la oposición «no dice qué es lo que se critica exactamente» a ese cuerpo, y que el cuestionamiento de los partidos opositores y del Poder Judicial «no está a la altura de los ciudadanos que necesitan del servicio de la Justicia». La diputada agregó, en declaraciones al programa de radio El Mundo, que el organismo «tiene un equilibro deseado» en la actualidad y negó que el oficialismo tuviera el poder de controlar el cuerpo a través de su capacidad de veto.
La diputada, además, arremetió contra la oposición al resaltar que gracias a la nueva composición del Consejo «logramos que jueces deshonestos y que cometieron mal desempeño queden fuera de la función judicial», y aseguró: «En dos años hicimos lo que no hizo el anterior Consejo en seis».
En este punto, la presidenta de Disciplina y Acusación disparó contra los jueces, al sostener que «la corporación judicial quiere recrear a sus propios pichones, a los que vienen de las familias de judiciales» y afirmar que es este estamento es el que impide modificar las reglas del Consejo para realizar concursos públicos, transparentes y rápidos, como había propuesto el oficialismo.
La reacción de Conti y las imputaciones contra los jueces surgieron a partir de las fuertes críticas que el presidente de la Asociación de Magistrados, Ricardo Recondo, realizó en los últimos días. Además de calificar de «nefastas» las políticas del Gobierno en relación con la Justicia, el camarista (ex secretario de Seguridad de Raúl Alfonsín) respondió ayer el pedido del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, de puntualizar quiénes habían sido presionados por el Consejo y afirmó que le había pasado a él. «Yo represento a todos los jueces del país, que me transmiten estas extorsiones que sufren, pero no estoy autorizado, porque acá los jueces son víctimas de la presión, pero doy el mío porque me ha pasado», argumentó Recondo y explicó que se había presentado en el cuerpo una denuncia contra él pidiendo que revocara una sentencia, que debería haber sido desestimada in limine y, sin embargo, estuvo dando vueltas por el organismo durante seis meses para finalmente ser revocada por unanimidad.
«El objetivo era presionarme a ver si yo me callaba, y esto sucede con todos los jueces», resaltó el camarista, quien además enfatizó que «es muy fácil decir que el juez no se tiene que dejar presionar, pero la presión es constante. Esto genera una especie de temor generalizado que impide que la Justicia funcione correctamente, con la independencia que debe tener». Recondo subrayó, por último, que los jueces también hacían su autocrítica respecto de la falta de confianza que tiene la sociedad en la Justicia y señaló: «La deuda que tenemos y que deberíamos corregir para que la sociedad tenga más confianza es que no sólo metamos presos a los ladrones que se refugian en las villas, sino también a los ladrones que se refugian detrás de los escritorios o en los despachos».
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