18 de septiembre 2018 - 00:00

Gobierno optimista: creen que la recesión durará hasta marzo

En el equipo de Dujovne suponen que en el segundo trimestre la economía comenzará a recuperarse con las exportaciones del campo como motor.

El equipo económico confía en que la recesión durará hasta el primer trimestre del 2019. A partir de allí, impulsado por las exportaciones, el PBI subirá la empinada cuesta que le dejará el 2018, hasta ubicarse en diciembre del próximo año con un ritmo de crecimiento del orden del 5% interanual. Son los números en los que se basa el proyecto de Presupuesto 2019 que el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, presentó al Congreso, al que consideran ya "acordado" con los gobernadores (ver págs. 2 y 3).

La baja de la actividad prevista para todo el año, de medio punto, es un promedio y aunque todo indicaría que la salida planteada en esos términos parece muy optimista, en el Palacio de Hacienda creen que no va a haber un boom. De hecho, lamentan que los mejores numeros que prevén, se estarían dando recién hacia el final del año, por lo cual no se podrán aprovechar en octubre cuando sean las elecciones presidenciales.

Al igual que la salida de la crisis en 2003, el motor de la recuperación van a ser las exportaciones del campo, que se sumarán a las del sector industrial, que ya están demostrando dinamismo a partir de la devaluación. El consumo interno y la inversión van a quedar más relegados. El Presupuesto 2019 presenta un dólar promedio a 40,10. Los funcionarios del equipo económico justifican esa proyección en la idea de que el tipo de cambio "ya está supercompetitivo". Estiman que si el peso devaluara 10% se ubicaría en niveles históricos similares al 2003 y sostienen que la complicación es que "la nominalidad de la economía no está anclada todavía".

Fuentes del Palacio de Hacienda indicaron que en el equipo de Dujovne se descuenta que el contexto internacional desfavorable va a seguir al menos todo el año que viene.

Para alcanzar el déficit cero, el gobierno ya determinó la extensión de las retenciones a las exportaciones a todos los sectores. Eso implica un aumento de ingresos fiscales del 1,3 puntos del PBI, Pero eso no va a alcanzar; será necesario subir otros impuestos. Se piensa en postergar la reducción gradual del Impuesto al Cheque, prevista en la Reforma Fiscal, y en cuanto a ésta, se procurará mantener la reducción gradual de Ganancias para las empresas, pero se eliminarán exenciones que rigen para empleados públicos y para las cooperativas y mutuales de crédito. Ese paquete sumaría unos $25.000 millones. Se va a suspender el ajuste por inflación, mientras que seguirá el esquema previsto para fin de este año de sumar el impuesto a la Renta Financiera para los residentes en el país. Otros costos fiscales que se piensan eliminar generarán conflicto con los docentes. El Fondo de Incentivo en el actual presupuesto se va a mantener en términos nominales, y se piensa sostenerlo así en los siguientes, con lo cual habrá un efecto de licuación sobre ese adicional del sueldo que paga la Nación.

El Ejecutivo también piensa contar con ingresos por $ 15.000 millones de utilidades del Banco Nación, y privatizará bienes de la estatal ENARSA (se habla de las centrales Brigadier López y la Central Térmica de Ensenada Barragán).

El gobierno también estima que entre abril y mayo del 2019 el efecto del blanqueo de capitales sobre el financiamiento de la Reparación Histórica para los jubilados va a concluir, y que a partir de entonces ese gasto será soportado por el Fondo de Garantía de Sustentabilidad.

Por el lado del gasto público, el Presupuesto prevé una caída del 7,7% a nivel de la Nación. Eso implica menor obra pública. No obstante, en Hacienda entienden que las provincias van a subirlo con sus propios fondos, de modo que el consolidado global quedaría compensado. A eso, le suman los proyectos de Participación Público Privada (PPP), aunque en ese caso ya prevén que no va a tener el impacto decisivo que imaginaron antes de que estallara la crisis del dólar, sumada a la causa de los cuadernos.

Otro componente del gasto son los subsidios. En Hacienda anticipan para enero una suba de las tarifas de luz del 30% que compensará la inflación del 2018, y que a partir de allí habrá subas graduales a lo largo del año. En gas prevén un incremento de igual tenor en octubre, para que luego rija la tarifa plana.

Todo el esquema pensado por Hacienda requerirá el año próximo de financiamiento por u$s38.000 millones. De ellos, u$s10.000 millones corresponde a la emisión de Letras del Tesoro (Letes).

C.L.

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