Gobierno pasará a controlar Hipotecario (sin comprarlo)

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El Gobierno sigue jugando a las escondidas con la intención de quedarse con el control de Banco Hipotecario SA: según fuentes del mercado Amado Boudou, titular de la ANSES, le habría comunicado a Eduardo Elsztain, CEO del grupo IRSA que controla la entidad, que a partir de ahora deberán negociar con el jefe de Gabinete Sergio Massa.
Sin embargo, este funcionario canceló un encuentro con Elsztain que tenía programado para ayer, sin dar razones. En el entorno del empresario dijeron que se trataba de una suspensión «lógica», dado el cúmulo de tareas que enfrenta Massa.
Sin embargo, la noticia es una clara evidencia de que no habrá fondos de la ANSES para el Hipotecario, al menos en lo inmediato; como se recordará, se barajaba la posibilidad de que al banco le proporcionarían unos $ 1.000 millones de fondos previsionales para dotarlo de liquidez. No sucederá. «No están dadas las condiciones en el mercado para dar nuevos créditos hipotecarios. No queremos un fracaso como el Plan Inquilinos», reconocieron fuentes oficiales.
Tampoco parece probable que Néstor Kirchner se siente a negociar con Elsztain: su relación con el empresario nunca fue fluida, a pesar de los intentos de este último por acercarse al ex presidente con gestos como hacer de puente entre Cristina de Kirchner y el World Jewish Council, entidad de la que es tesorero, para tratar de resolver el problema que tienen los judíos venezolanos con el régimen de Hugo Chávez.
En lo que hace al control del banco, por ahora, el Gobierno de los Kirchner se conformaría con hacerlo «de facto», a través del mendocino Diego Bossio, ex secretario general del Gobierno de Celso Jaque, que desde su incorporación al directorio en representación del Estado se convirtió en el verdadero CEO en funciones de la entidad financiera. La esposa de Bossio, además, es la «número dos» de la SIGEN y muy cercana a la presidente. Falta incorporar a un nuevo miembro del Estado dentro del directorio, ya que aún hay una vacante (Bossio ingresó al banco en enero).
La presencia del nuevo director estatal con mayores atribuciones provocó un inmediato cortocircuito con Clarisa Lifsic de Estol, la presidenta del banco puesta por IRSA. La ejecutiva, que está en el grupo prácticamente desde sus inicios, pidió licencia a principios de enero. Su decisión de dejar el cargo al finalizar esa prolongada vacación era un secreto a voces. Ayer se concretó: el Hipotecario informó a la Bolsa en un comunicado, que Lifsic de Estol había presentado su renuncia al cargo, y que Elsztain la reemplazaba en forma interina, por tratarse del vicepresidente 1° de la entidad.
Según trascendió, la economista -que antes de asumir en el Hipotecario poco después de su privatización había encabezado la agropecuaria Cresud- seguirá vinculada a IRSA como asesora de nuevos negocios, pero sin funciones ejecutivas.
Tema diferente
En tanto, habría no pocas razones que harían del «caso Hipotecario» un tema diferente al de otras reestatizaciones. Una de ellas, y no precisamente menor, es la deuda en bonos que tiene el banco, por u$s 800 millones. Este año vencen u$s 60 millones, pero el año próximo son nada menos que u$s 320 millones. «Tenemos liquidez y solvencia suficientes como para enfrentar estos pagos», aseguran en la institución.
También influye de manera negativa en los negocios del banco -y por lo tanto haría difícil de digerir la reestatización- el hecho de que hoy no existe mercado de créditos para la vivienda, sencillamente porque no hay clientes. El Gobierno estaría pensando en una línea de préstamos para la compra de viviendas de hasta $ 300.000, a diez años y con una tasa fija del 13% en pesos. La realidad es que quien quiera tomarlo deberá pagar unos
$ 1.500 mensuales cada $ 100.000, una cifra que deja fuera de la foto a buena parte de la clase media.
Por eso la Presidente lanzó ayer una línea de préstamos personales de hasta $ 30.000, a dos años y con la misma tasa. A la ceremonia en Olivos concurrió Elsztain, igual que el resto de los banqueros argentinos. Esos préstamos, supuestamente, estarían destinados a la refacción de hogares ya existentes, pero lo cierto es que será casi imposible de controlar que el monto del crédito se aplique efectivamente a ese destino. Para obtenerlos, bastará con presentar un formulario con un presupuesto y un proyecto elaborado por un arquitecto.

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