14 de enero 2009 - 00:00

Gobierno prohíbe despidos en Siderar por seis meses

El Gobierno aplicará en la siderúrgica Siderar, del grupo Techint, el esquema de Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), por el cual la empresa estará obligada a mantener a su planta de personal al menos durante seis meses. Así se definió el lunes por la mañana en la quinta de Olivos, durante el encuentro que Cristina de Kirchner mantuvo con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada.
La orden fue que utilizara todos los medios legales para impedir los despidos de la planta de San Nicolás. Además instruyó a Tomada para que mantenga diálogos directos con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y la Unión de Obreros de la Construcción (UOCRA) para asegurarle al gremio que dirige Antonio Caló (sindicato clave para las próximas paritarias) que el Gobierno se mantendrá en esta postura en contra de la posición de la compañía.
Techint había anunciado la semana pasada que se vería obligada a suspender unos 1.000 trabajadores de manera inmediata y a otros 1.400 antes de marzo, ante la caída de la demanda internacional de chapa y materiales para la construcción.
También llegaron a Olivos después del mediodía el diputado nacional por Buenos Aires, José María Díaz Bancalari, y el intendente de San Nicolás, Marcelo Carignani. En teoría, ambos fueron citados para hablar sobre el plan de obras públicas para esa localidad. Sin embargo, la Presidente se encargó desde el principio de la conversación de dejar claro que el tema central sería el caso de Siderar.
Vocero oficial
Fue el propio Díaz Bancalari, oriundo de San Nicolás, el que se convirtió en el vocero oficial del Gobierno al respecto. Según el diputado, Cristina de Kirchner se pronunció a favor de «utilizar todos los mecanismos legales para defender las fuentes de trabajo» y «nos mandó a buscar para decirnos que estaba perfectamente al tanto de lo que ocurría en Siderar con los trabajadores de UOCRA y UOM, y que ella misma iba a participar activamente en la defensa de esos trabajadores».
Hasta ahora, el Ministerio de Trabajo dictó el viernes pasado por 30 días la conciliación obligatoria en el conflicto entre los 2.400 metalúrgicos y Siderar. Sin embargo, Tomada explicó a la Presidente que el Ministerio puede disponer sin mayores demoras la aplicación de los PPC reglamentados para este caso, por los cuales la empresa queda laboralmente intervenida por la cartera, y que durante ese proceso, que puede durar hasta seis meses, la compañía tiene que explicar y mostrar los números por los cuales determina que no puede continuar manteniendo los puestos en conflicto. Sólo cuando Trabajo determine que la situación expuesta es justificable, y luego que eventualmente se negocien otras alternativas como la disminución de las horas laborales o las rebajas salariales consensuadas, se puede hablar de algún tipo de aporte público para sostener los salarios. Recién agotadas estas instancias, el Gobierno y Techint negociarían la forma en que se puede avanzar con despidos generalizados.
Sin embargo, hasta llegar a este punto, la compañía tendría que esperar hasta julio.
En los encuentros del lunes de Olivos, el Gobierno dejó claro que la relación con Techint es mala. Se considera en Olivos que estos despidos de Siderar, sumados a la decisión de declarar el default en Transportadora de Gas del Norte (TGN), son provocaciones al Gobierno en momentos en que mostraría cierta debilidad. Creen que Techint tiene los suficientes recursos como para poder afrontar los costos financieros de la deuda de TGN (u$s 22,5 millones) y los salarios de los trabajadores de Siderar durante más de un año operando a pérdida.
En Olivos recordaron las gestiones que el Gobierno está haciendo ante Hugo Chávez por el caso de la nacionalización de Sidor y los negocios vinculados a la obra pública que el grupo Rocca realizó durante todos estos años. Se habló además de cierta falta de lealtad de Techint en el caso Skanska, lo que llevó a que el propio Gobierno publicara una solicitada donde señalaba a la compañía como la verdadera vinculada a un eventual pago de sobornos. Se menciona también el rol de Techint dentro de la Unión Industrial Argentina (UIA) y la falta de apoyo público a los planes anticrisis del Gobierno. Se habla, además, de un seminario realizado en noviembre pasado, donde Techint invitó a sus principales proveedores para hablar del año próximo, donde los ejecutivos de la compañía plantearon un panorama desalentador, lo que molestó abiertamente al matrimonio Kirchner.

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