Gobierno se anota con taxistas otra paritaria moderada

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El taxista Omar Viviani le dará al Gobierno una buena noticia al pactar un aumento anual del 20% para los trabajadores de su sector. Incluso, el dirigente evalúa extender por un año y medio el acuerdo salarial que deberá renovar en abril próximo para cerrar una suba total del 30%, en línea con la acordada por el jefe de Luz y Fuerza, Oscar Lescano, también asociado al oficialismo. El lunes, la mesa chica de la CGT oficialista, que encabeza Antonio Caló, mantendrá un encuentro preparatorio del plenario de secretarios generales del jueves próximo, con eje en la ronda de paritarias.

Los dirigentes de la central sindical más cercana al Ejecutivo debaten cómo zanjar el actual período de negociaciones salariales sin malquistarse con Cristina de Kirchner y al mismo tiempo no someter a sus afiliados a la pérdida de su poder adquisitivo por efectos de la inflación. Sobre todo, en momentos en que los gremios opositores reclaman aumentos del 25 y hasta del 35 por ciento. A sus aliados el Gobierno les devolvió hasta ahora con gestos y recepciones, pero no dio señales orientadas a ceder en los reclamos por Ganancias, asignaciones familiares y fondos de las obras sociales.

Viviani ya anticipó a sus colegas que hará un acto de fe. Cerrará el 20% de aumento por 2012 (en caso de pactar un convenio salarial de mayo de este año al mismo mes de 2014) o bien uno diez puntos superior hasta fines del año próximo. Cerca del sindicalista recordaron que además del salario los choferes completan sus ingresos con el diferencial de lo que obtienen mediante la tarifa una vez que pagan el alquiler de los vehículos, en los casos de los no propietarios.

En el Ejecutivo dan por hecho que otros gremios se sumarán al esquema inaugurado por Lescano. En particular, los que pertenecen a sectores cruzados por los subsidios, como los trabajadores de aguas y transportes. En este último caso, este diario adelantó que el Gobierno ya hizo saber que no aceptará un planteo de los sindicatos ferroviarios y de colectiveros (UTA) para negociar una suma fija de entre 1.500 y $ 2.000 hasta mitad de año, y recién ahí acordar un incremento porcentual con un panorama más claro respecto del comportamiento de los precios.

Parte de la lógica oficial será tolerar subas algo mayores que el 20% (y hasta cercanas al 25%) en los casos de gremios con ingresos más atrasados, como Comercio y los albañiles de la UOCRA.

Esta problemática será el eje de la reunión del lunes de los principales miembros de la CGT oficialista, liderados por Caló. Buscarán en esa oportunidad unificar un discurso para el plenario de secretarios del jueves siguiente, que intentará alzar una voz más firme, pero sin confrontar con el Gobierno.

Mientras las respuestas de fondo se dilatan, los funcionarios desplegaron ayer más gestos favorables al sector oficialista de la central obrera. Los ministros de Industria, Débora Giorgi, y de Trabajo, Carlos Tomada, participaron de una reunión en la que fue oficializada la Confederación de Sindicatos Industriales.

Entre los discursos de ministros y gremialistas que avalaron la gestión de Cristina de Kirchner, resaltó el tono de Caló: puso por encima de su rango de jefe de la CGT oficialista su participación en la nueva confederación, para sorpresa de los asistentes. Y le asignó más importancia al sostén de los puestos de trabajo, la creación de nuevos y la formalización de los que están en situación irregular que a la obtención de aumentos salariales que podrían poner en riesgo ramas de la industria.

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