Gobierno ya logró dictamen del polémico acuerdo con iraníes

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El inicio del debate en el Senado del memorando firmado entre la Argentina e Irán (será acuerdo recién cuando los dos parlamentos lo ratifiquen) ratificó la posición de todas las partes: el Gobierno confirmó su posición, obtuvo un dictamen exprés, la oposición ratificó su voto negativo y sólo entre las organizaciones judías y algunos representantes de las víctimas pudieron detectarse diferencias en el rechazo o apoyo crítico a ese acuerdo. La diferencia frente a lo esperado la aportaron, quizás, algunos detalles que se conocieron sobre las negociaciones por parte de Héctor Timerman y los análisis jurídicos sobre ese acuerdo que dejaron más dudas que certezas sobre el futuro de la causa. Así concluyó el debate con los partidos con representación parlamentaria que anunció hace una semana Cristina de Kirchner.

El plenario de las comisiones de Relaciones Exteriores, Asuntos Constitucionales y Justicia arrancó ayer con la defensa de Timerman del acuerdo. Allí explicó en un largo mensaje que no existen cláusulas secretas y desgranó los puntos principales de la historia de las negociaciones con Teherán y el acuerdo final.

Seis horas le llevó al plenario de comisiones escuchar al canciller y luego el cruce de preguntas y respuestas con la oposición, los representantes de las entidades judías y los familiares de las víctimas.

Al final, más allá de los cuestionamientos, las acusaciones sobre que la comisión podría terminar conformándose en un cuerpo de propaganda para limpiar la responsabilidad iraní y las dudas sobre la naturaleza jurídica de la Comisión de la Verdad y su funcionamiento, en tramos puntillosamente explicada por Susana Ruiz Cerutti, secretaria legal y técnica de la Cancillería, el kirchnerismo hizo lo de estilo: comenzó a distribuir el proyecto para la firma y, minutos después, logró el dictamen de mayoría que el 21 de febrero bajará al recinto del Senado y se convertirá en ley el 27 en Diputados.

«El memorando establece que las autoridades judiciales argentinas procederán a interrogar a aquellas personas con notificación roja de captura», explicó ayer Timerman. Quiso relativizar el ministro las declaraciones del martes pasado del vocero de la Cancillería iraní cuando desmintió, en un claro mensaje para la interna de su país donde la derecha más dura se niega a entregar funcionarios a la Justicia, que su ministro de Defensa, Ahmad Vahidi, pudiera ser interrogado (ni siquiera en una indagatoria) por un juez argentino.

A esa noticia, que puso en duda el nudo central del acuerdo con Irán tal como fue explicado por la propia Cristina de Kirchner en cadena nacional, se sumó la ampliación de esa declaración y finalmente una conferencia de prensa en Moscú del canciller iraní Ali Akbar Salehi donde en un intento por calmar la situación ratificó que Irán respetaría el acuerdo con la Argentina. El problema es que esa declaración terminó con un párrafo de la agencia estatal de noticias iraní donde se volvió a acusar a agentes israelíes de haber participado en el atentado a la AMIA.

Con ese ambiente de fondo, Timerman defendió en el Senado el acuerdo argumentando y ratificando hasta el hartazgo que se mantiene el compromiso establecido en el memorando de entendimiento por el que se habilita que los cinco iraníes incluidos en la circular roja de Interpol presten declaración en Teherán ante el juez argentino y la Comisión de la Verdad, aunque aclaró: «El interrogatorio es si ellos se prestan; la ley no los obliga». La observación resulta lógica, como sucede con cualquier imputado en la Argentina que se niegue a declarar, pero desnuda la posibilidad de un fracaso en el único punto de todo el acuerdo que puede resultar efectivo para acercarse a la verdad de lo que sucedió en el atentado. Si fallan las declaraciones o el juez no puede tomarlas, el papelón diplomático puede ser importante (ver nota aparte).

«El cambio fundamental es que van a permitir que el juez argentino actúe y tenga frente suyo a los imputados en la causa. Esto sacará al proceso de la total parálisis», dijo Timerman. Agregó luego otra afirmación que parece hoy más un deseo que realidad: «Irán reconoce la competencia de los jueces argentinos, después de 19 años de negarse a hacerlo».

Luego vinieron los cruces con la oposición (ver nota aparte) y la promesa del canciller: «No hay cláusulas secretas ni ningún interés espurio, como han lanzado algunos de ustedes a través de medios amigos».

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