14 de diciembre 2011 - 00:00

Goles se buscan

Goles se buscan
El torneo Apertura que terminó el lunes dejó a un Boca campeón invicto y con sólo 6 goles en contra, la menor de la historia, pero también dejó el peor promedio de goles de todos los torneos cortos (implementados en 1991).

Cuando sólo falta completar el partido que Banfield le ganaba 1 a 0 a Estudiantes en cancha de Quilmes, se marcó un total de 372 goles, por lo que harían falta 8 en ese partido para llegar al promedio de 2 goles por encuentro. La realidad es que se marcaron 87 tantos menos que en el torneo Clausura pasado y eso tiene que ver con el éxodo de goleadores como Denis Stracqualursi o Santiago Silva, que se fueron a Europa a ser suplentes, cuando el fútbol argentino los necesita.

River está a punto de conseguir a David Trezeguet (ver aparte); Boca está averiguando si reglamentariamente puede traer al uruguayo Santiago Silva, que jugaría en tres equipos en un año; por Denis Stracqualursi se pelean Independiente, San Lorenzo y hasta Tigre, que es dueño del 50% de su pase y apareció el nombre de Gonzalo Bergessio como una alternativa en los mismos equipos.

Lo cierto es que la matemática es clara y demuestra que en 6 años se perdieron más de 150 goles, de aquel Clausura de 2005, cuando se convirtieron 527 goles, a los 372 del torneo que pasó. Siempre la cantidad de goles de los torneos cortos era superior a los 400 goles y cerca de los 500, que en algunos casos era superado (Apertura 2006 - 505 y Clausura 2005 -527).

Un viejo técnico decía que al «mundo le falta justicia y delanteros goleadores» y el fútbol argentino carece de ellos, tanto que sólo Rubén Ramírez de Godoy Cruz superó los 10 goles (marcó 12) y los que lo siguieron en la tabla (Mauro Matos de All Boys; César Pereyra de Belgrano y Santiago Salcedo de Argentinos Juniors) quedaron a 5 tantos, con sólo 7.

En un momento en que la entrada económica de los clubes es buena (la televisión acaba de aumentar 225 millones de pesos más a los 600 que entregaba), es hora de invertir en goles. Goles que se fueron, en algunos casos por mucho menos dinero que el que valían y que en la opulencia del fútbol europeo no gravitan y casi no juegan.

Denis Stracqualursi, que fue el goleador de la temporada pasada en el fútbol argentino, jugó sólo 96 minutos en los últimos 6 meses en el Everton de Inglaterra, equipo que ni siquiera lo compró, sino que lo llevó a préstamo por un año, por lo que su vuelta parece potable.

Santiago Silva se fue de Vélez tentado con una vuelta al fútbol italiano a los 32 años, cuando había jugado sin éxito a los 19 años. Fue a la Fiorentina, donde le habían prometido titularidad, y le dieron una camiseta con el número 10 y el apodo «Tanque». Sin embargo, comió banco como nunca en su carrera y sólo pudo marcar un gol. Quiere venir a Boca ya, porque está de técnico Julio Falcioni (el que lo hizo explotar en Banfield) y lo eligió por arriba de River e Independiente, que también lo pretendían. El problema es reglamentario porque la FIFA no permite a un jugador jugar en tres equipos en una temporada, y él jugó los dos primeros partidos del Apertura en Vélez, antes que los italianos pagaran la cláusula de rescisión. Lo cierto es que el fútbol argentino necesita gol y tiene que repatriarlos porque en la Argentina no se consiguen.

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