Llegó la hora de llevar a la práctica las promesas electorales y las aspiraciones de poner al país en un "nuevo rumbo" , eliminando los males que padece la nación desde hace por lo menos un siglo.
Cartes es un recién llegado a la política ya que desde los 19 años se dedicó a la actividad privada, lo que le permitió montar poderosas empresas en el área financiera, agropecuaria y hasta en el fútbol, ya que fue presidente del club Libertad, de la primera división.
Su estilo de conducción personal se enfrentará a los esquemas ortodoxos y las prácticas político-partidarias que históricamente convirtieron al Estado en una administración clientelista, distribuidora de prebendas y dominada por los partidos.
El Estado paraguayo es el principal empleador del país, lo que lo obliga a destinar a salarios casi el 80% del presupuesto nacional, lo que, aun así, no alcanza para todos.
Miles de jóvenes no encuentran lugar en el mercado de trabajo y la emigración económica llevó hacia la Argentina a 1,8 millón de paraguayos; 400.000 viven en Estados Unidos y otros tantos en otras latitudes.
La intención de "achicar el Estado" podría generar una crisis social impredecible porque implicaría despedir a miles de empleados y enfrentarse a la práctica tradicional de contratar a operadores políticos, amigos o familiares de los gobernantes.
De acuerdo con datos divulgados por la oposición, ha caído de manera preocupante la recaudación fiscal de Aduanas, hay desabastecimiento en las instituciones públicas, principalmente en los servicios de salud, atraso en el pago a los proveedores y una deuda de 240 millones de dólares con Venezuela por la compra de petróleo, que habrá que saldar en noviembre.
Aislado en la región y en su condición de país sin salida al mar, Paraguay necesita buscar la reinserción en el Mercosur, la Unasur y la Celac o buscar nuevos socios extrarregionales.
Cartes no ha dado señales claras de la decisión que adoptará, pero es significativo que una de sus primeras actividades como presidente sea un desayuno de trabajo, el viernes, con 200 empresarios internacionales. Su apuesta será convencerlos de las bondades de invertir en el país en un intento por aliviar la crisis y reencauzar la economía, como prometió en la campaña electoral.
| Agencia DPA |


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