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Grandes mineras miran de reojo
Humala, un militar retirado que ganó la segunda vuelta más reñida de la historia peruana, inquietó a las mineras con la promesa de incrementar los impuestos al sector, pese a que prometió mantener las líneas económicas de uno de los países que más crece en el mundo e impulsar las inversiones privadas.
El presidente electo, que derrotó a la conservadora Keiko Fujimori, eliminó de su programa de Gobierno algunas de sus propuestas más radicales desde que perdió los comicios presidenciales de 2006 con una plataforma que incluía un tinte marcadamente nacionalista en materia de los recursos naturales.
«No tenemos previstos cambios en nuestros planes originales. Somos optimistas en que el nuevo Gobierno apuntará a proteger la reputación internacional del Perú como un destino estable para las grandes inversiones», dijo una portavoz de Xstrata.
La compañía tiene previsto desarrollar en Perú los grandes depósitos de cobre y oro Las Bambas y Antapaccay, que suman poco más de 5.600 millones de dólares.
La minera local Buenaventura, la principal productora de metales preciosos de Perú, también afirmó que mantendrá «tal cual estaban» sus planes en el país rico en recursos naturales, entre los que figura el proyecto de cobre y oro Minas Conga de unos 3.000 millones de dólares.
Pero algunas empresas se asustaron con el plan de Humala de imponer un impuesto a las grandes ganancias para financiar programas contra la pobreza.
Southern Copper dijo que «reanalizará» sus planes por 2.000 millones de dólares en el país a la espera de señales del nuevo Gobierno, con el que se compromete a trabajar «cercanamente».
«Ésa es la palabra exacta, volver a analizar, de acuerdo con nuestra terminación de estudios de ingeniería y con las condiciones que vayan a tenerse, para ver si son viables esas inversiones», dijo su presidente ejecutivo, Oscar González.
El jefe de la cámara minera, Pedro Martínez, coincidió en que Humala debe enviar un mensaje claro de estabilidad jurídica y de respeto al marco legal en el sector que tiene inversiones previstas por 42.000 millones de dólares en la próxima década.
«Debe enviar un mensaje claro de estabilidad jurídica, respeto al marco legal, garantía de institucionalidad; es necesario ese mensaje y obviamente en el ínterin estaremos a la expectativa», dijo.
En Perú operan también otras gigantes mineras, como la estadounidense Newmont y Barrick.
Los analistas del sector han afirmado que los proyectos mineros se mantendrían en marcha con el nuevo Gobierno, pese a la incertidumbre que genera el triunfo de Humala. «Estas inversiones son de muy largo plazo, trascienden gobiernos, por eso vemos nosotros que los proyectos mineros van y se concretarán a pesar del ruido político en el país», dijo un analista económico de un importante banco local.
Agencia Reuters


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