29 de septiembre 2014 - 20:07

Grandes posibilidades de alta inflación y recesión

Grandes posibilidades de alta inflación y recesión
De cara a 2015, resulta relevante reflexionar sobre el comportamiento que pueden tener las variables más sensibles para el comportamiento del sector privado en un nuevo año electoral. El corriente año dejará con alta probabilidad una tasa de inflación de al menos el 30% para el próximo año, junto con un arrastre negativo de la actividad económica.

El Gobierno se seguirá moviendo entre dos extremos: reservas y recesión. El flujo de dólares (básicamente constituido por dólares comerciales) no será suficiente para el pago de los servicios de deuda, lo que puede movilizar aún más las expectativas de devaluación del peso, a partir de una caída de reservas.

En efecto, es posible que este año el BCRA termine con un stock de reservas del orden de u$s 26.000 millones. El flujo de deuda a pagar en 2015 es de u$s 13.000 millones (incluyendo a provincias), a lo que debe sumarse el flujo que demande la compra de dólar ahorro. Esto pone de manifiesto que a pesar que el ratio deuda en moneda dura/PBI es bajo, lo que más pesa hoy es el ratio servicios de deuda/PBI. En una situación intermedia, la relación servicios de deuda/reservas puede estar en el 50%, reflejando objetivamente la escasez de dólares con la que iniciaría el año 2015.

Mientras la expectativa de devaluación se mantenga o crezca, la brecha cambiaria puede bajar con una devaluación oficial. Pero en el contexto general de la economía, el pase a precios además de ser alto puede ser más rápido, es decir mantener las expectativas inflacionarias al menos en los niveles actuales. De no devaluar, las presiones por el dólar ahorro, el retraso de la liquidación de exportaciones y el anticipo del pedido de dólares por importación seguirán jugando en contra de las reservas.

Si se pretende activar la economía habrá que estar dispuesto a resignar reservas, pero no es una acción sostenible con el stock de reservas que se tiene.

Dado este posible comportamiento de la economía, queda el frente externo como un posible motor que ayude a reactivar. Con Brasil en recesión técnica, se abre un interrogante sobre las elecciones presidenciales y la política económica que vendrá. Es un mercado clave para nuestra industria, que terminará muy golpeada 2014.

Y encima, los precios de los granos se ubican en el mínimo de los últimos cuatro años y no se espera que repunten en 2015. De la combinación de las variables precio y cantidad, el valor de las exportaciones para la campaña 2014-15 podría ascender a u$s 19.300 millones, teniendo en cuenta un coeficiente razonable de toneladas exportadas/toneladas producidas de cada cultivo. Esto implica que la cosecha agrícola aportaría cerca de u$s 10.000 millones menos en 2015. La caída se explica principalmente por la baja del precio de la soja, que generaría u$s 8.300 millones de exportaciones menos.

Dado el posible panorama, resulta clave arreglar el tema deuda externa para intentar volver a los mercados voluntarios de deuda y tratar de contener, al menos en el corto plazo, el escenario de estanflación en el que se encuentra la economía argentina.

(*) Director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal

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