30 de enero 2013 - 00:00

Grave: Ejército amenazó con un golpe en Egipto

Las protestas no se interrumpen en la emblemática plaza Tahrir de El Cairo. En lugar de llevar calma, las elecciones, que consagraron un Gobierno islamista, enardecieron los ánimos de los revolucionarios laicos.
Las protestas no se interrumpen en la emblemática plaza Tahrir de El Cairo. En lugar de llevar calma, las elecciones, que consagraron un Gobierno islamista, enardecieron los ánimos de los revolucionarios laicos.
El Cairo - A pocos días del segundo aniversario de la caída del régimen de Hosni Mubarak, el Ejército egipcio lanzó una contundente advertencia contra la inestabilidad que reina en el país, que puede desembocar, según el ministro de Defensa, Abdelfatah el Sisi, en el "colapso del Estado".

Alejado de la primera plana desde que el presidente, Mohamed Mursi, remodeló la cúpula militar el pasado agosto, el Ejército, que se desplegó en tres provincias para detener la violencia, avisó que la crisis amenaza la seguridad del país.

"La continuación del conflicto entre las distintas fuerzas políticas y sus discrepancias sobre la administración de los asuntos del país puede llevar al colapso del Estado y amenaza el futuro de las próximas generaciones", subrayó El Sisi en un discurso en una academia militar.

Al mismo tiempo, el jefe de las Fuerzas Armadas recordó el papel central de los militares, prácticamente la única institución que permanece al margen de la disputa política, al asegurar que son "el pilar en que se asienta el Estado egipcio". Lo contundente de sus palabras revela que el Ejército contaría con el poder necesario para volver a tomar el Gobierno, si bien esta medida no contaría con el respaldo popular, sostuvieron analistas.

El despliegue de tropas en Suez, Port Said e Ismailiya, tres provincias ribereñas del Canal de Suez en las que se ha declarado el estado de emergencia, tiene el principal objetivo de custodiar esta instalación vital para la economía egipcia, como reconoció el mariscal.

Al menos 52 personas han muerto en los graves disturbios que azotan Egipto desde el pasado viernes, cuando se celebraron los dos años del inicio de la revolución que acabó con el régimen de Mubarak. Los manifestantes reclaman la caída del actual Gobierno, integrado en su mayoría por miembros de la cofradía Hermandad Musulmana, al que le achacan haberse aprovechado de la revolución civil para establecer un Estado islamista.

La ciudad de Port Said ha sido el escenario de los peores choques y el mayor número de víctimas, 40, después de que el sábado un tribunal condenara a muerte a 21 aficionados del club de fútbol local por su implicación en la masacre del estadio de esa ciudad hace un año.

Ayer por la tarde en El Cairo la Policía disparó nuevamente gases lacrimógenos contra grupos de jóvenes que les lanzaban piedras en la plaza Tahrir, el centro de la revuelta de 2011. Pero los choques eran menos intensos que los del día anterior y los autos podían pasar por el área.

La Cámara alta del Parlamento, que ha asumido todo el poder legislativo por la disolución de la Cámara baja, aprobó el lunes un proyecto de ley presentado por el Gobierno, que autoriza al Ejército a velar por la seguridad y a detener a civiles. Precisamente uno de los movimientos que está siendo acusado por las autoridades y los medios estatales de promover la violencia, el recién creado Bloque negro, fue declarado ayer como "grupo terrorista" por la Fiscalía General (ver aparte).

En otra muestra del caos, varios hombres enmascarados fueron detenidos ayer por las fuerzas de seguridad egipcias por irrumpir en el hotel Semiramis, uno de los más conocidos y lujosos del centro de El Cairo, e intentar saquearlo.

La inestabilidad ha generado preocupación en los países occidentales y los funcionarios temen la dirección que pueden tomar los hechos en Egipto, una potencia regional que tiene un tratado de paz con Israel. Estados Unidos condenó la violencia y sostuvo que la violencia es inaceptable.

Agencias EFE y Reuters, y Ámbito Financiero

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