6 de diciembre 2012 - 00:00

Graves choques en Egipto, ya en zona inestable

Los choques en El Cairo se repitieron a lo largo del día. El forcejeo fue por ocupar las inmediaciones del palacio presidencial.
Los choques en El Cairo se repitieron a lo largo del día. El forcejeo fue por ocupar las inmediaciones del palacio presidencial.
El Cairo - La pulseada entre los partidarios y detractores del presidente egipcio, Mohamed Mursi, culminó ayer en una batalla campal en los alrededores del palacio presidencial en El Cairo que dejó tres muertos y al país ante un escenario sombrío e incierto. Al menos 211 personas resultaron heridas en los choques, según informó el Ministerio de Salud. Entre las víctimas fatales se encuentra una mujer.

En tanto, 17 asesores del presidente Mursi abandonaron sus cargos. Uno de ellos, Ayman el Sayat, tuiteó que no veía «soluciones de salida a la crisis», y otro, Seif Abdel Fatah, argumentó que su decisión tenía que ver con «los mártires caídos».

Los manifestantes de ambos bandos se enfrentaron cuerpo a cuerpo y se lanzaron cócteles molotov, piedras y botellas vacías en las calles aledañas a la sede de la presidencia, en el acomodado barrio de Heliópolis. Esta zona se convirtió en un reguero de ambulancias, jóvenes corriendo, pequeños incendios causados por las bombas caseras y destrozos en negocios y vehículos. Fueron los episodios más violentos desde la elección de Mursi, quien provocó la ira de la oposición y de parte de los jueces al otorgarse poderes excepcionales el 22 de noviembre y por pretender imponer una Constitución que entre otros puntos polémicos, promueve la sharia (ley islámica) como instancia superior.

Tras la multitudinaria manifestación realizada el martes contra el jefe de Estado, los islamistas decidieron responder ayer con muestras de apoyo a las últimas decisiones de Mursi. A las puertas del palacio presidencial, los detractores del presidente mantenían un campamento que fue desalojada por la fuerza por sus rivales, que acudieron en masa para mostrar que Mursi cuenta con un amplio respaldo.

Con su llegada, se registraron los primeros roces con los opositores, que optaron por retirarse a calles aledañas a la espera de refuerzos.

Decenas de miles de simpatizantes de la Hermandad Musulmana se concentraron a la entrada de la sede gubernamental entre lemas y pancartas en favor de la nueva Constitución, que será sometida a referendo el próximo día 15, y del acta constitucional emitida por Mursi hace dos semanas. Este polémico decreto, que blinda los poderes del jefe de Estado ante la Justicia hasta la aprobación de la carta magna, ha traído una escalada de la tensión en Egipto.

Los islamistas, muy superiores en número, comenzaron a pintar de amarillo los muros exteriores del palacio para borrar los grafitis anti-Mursi dibujados por los detractores, a los que acusaron de ser malos musulmanes y «baltaguiya» (matones) del régimen depuesto de Hosni Mubarak.

Al caer la noche, comenzaron a llegar cientos de opositores de Mursi, que en la calle del palacio quedaron separados de los islamistas por un fuerte cordón policial.

«La revolución continúa» o «que caiga el Gobierno del guía espiritual» (en alusión al régimen iraní), fueron algunos de los lemas coreados, así como el clásico «andate, andate», que durante la revolución egipcia se gritó contra Hosni Mubarak y ahora se entona contra Mursi.

Para el manifestante Said Shimi, que también participó en la marcha del martes, es imprescindible un diálogo sobre la Constitución pero también mantener la presión en la calle porque «Mursi y la Hermandad Musulmana quieren acaparar todo el poder».

En la misma línea, los líderes de la oposición no islamista -unidos en el llamado Frente de Salvación Nacional- afirmaron ayer que continuarán su «lucha» hasta que Mursi dé marcha atrás en su acta constitucional y en la convocatoria del referendo.

En una conferencia de prensa, el premio Nobel de la Paz Mohamed el Baradei, el exsecretario general de la Liga Árabe Amro Musa y el excandidato presidencial izquierdista Hamdin Sabahi señalaron que el «régimen, autoritario y represivo, pierde legitimidad día a día».

Musa aseguró que el país atraviesa una «grave situación», pero que la oposición «permanecerá unida», mientras que Sabahi acusó a Mursi de «haber perdido toda la legitimidad».

El Baradei subrayó que la nueva Constitución es «inválida» y pidió al presidente que anuncie cuáles son las bases para el diálogo nacional: «La pelota está ahora en su campo».

Agencias EFE, ANSA y AFP, y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario