- ámbito
- Edición Impresa
Grecia II: tragedia además en UE y EE.UU.
Simultáneamente a lo consignado, aparecen en la vidriera calurosos debates que presentan dos variantes de igual genealogía: ajustar o continuar con el derroche y las promesas de imposible cumplimiento. Naturalmente, tarde o temprano, igual que en una familia, esto último agrava la situación puesto que, como ha indicado Einstein, no pueden obtenerse resultados distintos insistiendo en las mismas causas.
Respecto de lo primero, la batalla por equilibrar las cuentas sin importar el nivel de succión de recursos de la población también agrava el problema, especialmente cuando viene acoplado a medidas absurdas, como la postergación de la edad jubilatoria (como si el esquema actuarial se resolviera postergando el problema), la congelación de sueldos en la administración pública (a sabiendas de que los burócratas tarde o temprano revertirán la situación para subsistir) y la poda de funciones (que como en la jardinería, la planta crece con mayor vigor, en lugar de eliminar reparticiones inútiles y contraproducentes).
Sin duda que la eliminación de ministerios, secretarías y direcciones es objetada por intereses creados, y los antedichos «salvatajes» son apoyados enfáticamente no sólo por los Gobiernos que adoptan las medidas, sino por rentistas que desean mantener sus ingresos sin importarles las mermas en el fruto del trabajo ajeno, las propias empresas beneficiadas con los subsidios, los «compañeros de ruta» que repiten lo del riesgo sistémico sin percatarse del agravamiento de la crisis y buena parte de los administradores de carteras que temen perder clientes.
El caso de Grecia tiene características propias que se pusieron de manifiesto en el comienzo mismo de la eurozona al ingresar sobre la base de estadísticas en su mayoría falsas y ahora se descubren dislates.
Como ha reiterado Ron Paul, el candidato a la presidencia por el Partido Republicano (junto con el delantero Mitt Romney), tal vez haya llegado el momento de prestar debida atención a la tradición de la Escuela Austríaca de Economía iniciada por Carl Menger y continuada por Eugen Böhm-Bawerk, Ludwig von Mises y el premio Nobel de Economía Friedrich Hayek, en el sentido de reconsiderar toda la política financiera y monetaria junto con severas limitaciones a los aparatos estatales en oposición a las recetas keynesianas.
(*) Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias.


Dejá tu comentario