Una marcha convocada por el Partido Comunista griego se realizó ayer en Atenas, contra el ajuste y el FMI.
Atenas y París - El Gobierno griego reconoció ayer haber incumplido las condiciones para recibir una nueva partida del rescate puesto en marcha para evitar el default, el mismo día en que la eurozona y el FMI comenzaron el control de los recortes presupuestarios realizados para ver si se ajustan a lo pactado. Sin embargo, el primer ministro griego, Giorgos Papandreou, descartó una reestructuración de la deuda y consideró que eso sería «una catástrofe para los ciudadanos griegos», en una entrevista al diario francés Le Figaro. Esa posibilidad queda «totalmente excluida; sería una catástrofe para los ciudadanos griegos, tras los sacrificios aceptados», afirmó Papandreou y agregó que sería también «una catástrofe para la confianza en Europa y en el euro». «Seguimos en el mismo rumbo. Ya hemos contradicho a todos aquellos que decían que Grecia no podía poner orden en sus cuentas. El esfuerzo continúa», afirmó el primer ministro socialista, cuyo Gobierno emprendió ayer con los representantes de la zona euro y del FMI una difícil negociación sobre la continuidad de los esfuerzos para reducir el déficit público en el Presupuesto 2011.
Bruselas anunció ayer una nueva revisión al alza del déficit griego en 2009, al 15,4% del PBI, o sea, casi dos puntos por encima de las cifras anunciadas en la pasada primavera boreal.
Esta enésima revisión augura un aumento de las medidas de austeridad en los presupuestos de Grecia para 2011, que serán dadas a conocer el jueves para satisfacer las exigencias de los prestamistas. El Ministerio de Finanzas griego se vio obligado a admitir las repercusiones en las cifras de 2010 e indicó que el déficit alcanzará finalmente el 9,4% del PBI, o sea que supera en más de un punto lo previsto en el plan negociado con la UE y el FMI.
Agencias AFP y EFE
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