Los agentes aseguran que no están formados para manejar a ese tipo de reos. Ocurre cuando el Gobierno espera el regreso de cientos de ciudadanos que combatieron con el Estado Islámico.
París - Guardias penitenciarios franceses protestaron ayer luego de que se registraran dos agresiones cometidas por detenidos sospechosos de radicalización islámica y alertaron que no están preparados para tratar a ese tipo de reos.
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La protesta, que había comenzado el lunes por un intento de agresión contra tres agentes ocurrido la semana pasada, se profundizó ayer después de que un preso, sospechado de haberse radicalizado, atacó a siete agentes en la cárcel de Mont-de-Marsan (suroeste) el lunes por la noche, mientras que ayer se produjo un hecho similar en la prisión de Tarascon (sureste).
"Se trata de una operación cárcel muerta. Todo funcionará de forma más lenta. Los guardias están determinados", dijo Jean-François Forget, del sindicato Ufap-Unsa.
El movimiento de protesta nació a raíz de una primera agresión, ocurrida el jueves pasado. Un detenido islamista, Christian Ganczarski, atacó con arma blanca a tres guardias en una cárcel en Vendin-le-Vieil (norte). El agresor fue inculpado el lunes por intento de asesinato.
Salah Abdeslam, el único sobreviviente de los comandos yihadistas que perpetraron los atentados del 13 de noviembre 2015 en París, que dejaron 130 muertos, será próximamente trasladado a ese penal. La ministra de Justicia, Nicole Belloubet, estimó "que no hay motivos para dar marcha atrás sobre esta decisión".
"Esto no ayuda a calmar nuestra cólera", dijo ayer Hervé Ségaud, del sindicato Fuerza Obrera (FO) de la prisión de Grasse (sureste).
Tras una primera jornada nacional de protesta, en la que los guardias bloquearon la entrada de varias cárceles del país, el movimiento continuó ayer, pese al anuncio del presidente de Francia, Emmanuel Macron, de un "plan global" para las cárceles.
A las reivindicaciones sobre condiciones de trabajo y seguridad se sumó el problema de la gestión en cárceles sobrepobladas de detenidos radicalizados, en momentos en que Francia aguarda el regreso próximo de Siria de varios de sus ciudadanos que combatieron junto a los terroristas del Estado Islámico (EI).
"No estamos formados para manejar a presos radicalizados", explicó otro sindicalista, Guillaume Pottier.
Alrededor de 500 reos en Francia están tras las rejas por terrorismo y unas 1.200 personas son consideradas radicalizadas, según cifras oficiales. Además, otras 3.000 son vigiladas porque plantean algún tipo de riesgo particular.
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