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Guerra por afiche en el radicalismo
El problema fue que algunos sectores del radicalismo, algunos más cercanos al Gobierno que a la conducción de la UCR, salieron a cuestionar que se mencionara junto a la violación a derechos humanos en la dictadura temas como el tratamiento a los quom, la falta de controles en trenes y el accidente de Once, el apoyo a Venezuela o el nombramiento de Milani.
"Avalo lo que hace la Juventud Radical, más allá de que provocó un debate, voy a fondo", tuvo que declarar ayer Ernesto Sanz.
El mendocino explicó que el afiche plantea "el doble discurso del Gobierno en materia de derechos humanos y la UCR siempre lo sostuvo".
Enfrente tenía a Ricardo Alfonsín, que no apoyó el tono de la convocatoria alegando que "cuando hablamos de la dictadura y de la violación de los derechos humanos, hablamos de asesinatos, torturas, secuestros, sustracción y desaparición de personas".
"Si la intención del afiche fuera transmitir alguna continuidad entre la dictadura y la actual gestión en materia de derechos humanos, estaría estableciendo equivalencias improcedentes", siguió.
Leopoldo Moreau, que tomó notoriedad últimamente por participar de actos en la Casa Rosada y programas del Gobierno, disparó a fondo: "Yo no les voy a pedir a los jóvenes -que tal vez por razones generacionales no han sentido en carne propia que la diferencia entre democracia y dictadura es la diferencia entre la vida y la muerte- que lo hagan, pero se lo pido a las autoridades del partido -que sídeberían saber de esa diferencia- que se comuniquen con la Presidenta y pidan disculpas por este error".
Se sumaron el Movimiento Evita, que ayer empapeló la Capital Federal con un afiche con la foto de Cristina de Kirchner y el papa Francisco (respondiendo otro de la UCR que denuncia oportunismo en esa relación) y Martín Fresneda, secretario de Derechos Humanos, que acusó: "Son militantes de cotillón, ellos militan con carteles, no se los ve en los barrios".

