La normativa vaticana establece que el encuentro de cardenales debe comenzar entre 15 y 20 días después del inicio de la "sede vacante", con el objetivo de permitir a todos los cardenales del mundo acudir a Roma, pero ese lapso podría ser demasiado si se procura que haya un nuevo pontífice antes de Pascua. Como muchos religiosos ya se encuentran en Roma (Jorge Bergoglio viaja hoy) para despedir a Joseph Ratzinger, éste aprobó un "motu proprio" (documento papal) que mantiene esas fechas, pero abre una puerta para anticiparlo.
"Dejo al Colegio Cardenalicio la facultad de anticipar el inicio del cónclave si consta que están presentes todos los cardenales electores, como también la posibilidad de atrasarlo si hay motivos graves. No obstante, transcurridos veinte días del inicio de la 'sede vacante', todos los cardenales presentes tienen que proceder a la elección", precisó en el "motu proprio", hecho público ayer por el Vaticano.
Con el documento "De aliquibus mutationibus in normis de electione Romani Pontefici", de junio de 2007, Benedicto XVI suprimió algunas normas e impuso otras en la Constitución apostólica "Universi Dominici gregis", de 1996, aprobada por Juan Pablo II, sobre la elección de los papas.
Ahora con este "motu proprio" además de conceder la facultad de que pueda ser adelantada la fecha, también cambió algunos puntos, como aumentar a ocho (antes eran dos) el número de ceremonieros, y que, si se da el caso, los dos cardenales más votados en el cónclave no puedan votar para evitar que uno pueda dar el voto al otro y así no ser elegido. También se incluye en la fórmula de juramento de los cardenales la pena de la excomunión en el caso de que violen el secreto de elección del sucesor de Pedro.
Por lo demás, todo sigue según lo previsto por Benedicto XVI en la reforma de 2007: el próximo papa necesitará en todas las votaciones la mayoría de los dos tercios de los votos de los cardenales asistentes. Asimismo, si se perpetrara el delito de simonía (comprar los votos) todos los culpables serán excomulgados, pero el voto será válido.
También se prevé que los cardenales electores deberán abstenerse de toda forma de pactos, acuerdos, promesas u otros compromisos de cualquier género que los puedan obligar a dar o negar el voto a otros. Si eso sucediera, el compromiso adquirido sería nulo y nadie estará obligado a observarlo. Los cardenales tampoco pueden hacer capitulaciones antes de la elección.
Ningún cardenal elector podrá ser excluido de la elección "por ningún motivo o pretexto", señala la normativa, aunque el purpurado que crea en conciencia que no le corresponde asistir puede no entrar en la Capilla Sixtina.
Queda por saber la fecha. Pierlugi Celata, vicecamarlengo de la Iglesia de Roma, dijo ayer que habrá que esperar a que lo decidan los cardenales una vez que se produzca la "sede vacante", que comenzará un segundo después de que la renuncia de Benedicto XVI al papado sea firme, a las 20 horas de Roma del 28 de febrero. La primera congregación de cardenales, precisó el vocero vaticano, Federico Lombardi, se celebrará, como muy temprano, el 1 de marzo.
| Agencias EFE, ANSA y DPA |

