5 de abril 2013 - 00:00

Hablan de grave crisis de Estado

Madrid - La infanta Cristina concurrió ayer a trabajar como si fuera un día más. A las 9.15 de la mañana, la hija mediana del rey Juan Carlos entró a pie en la central de La Caixa, en Barcelona, entidad financiera para la que trabaja desde hace 20 años, ahora como responsable de Relaciones Internacionales de su fundación. Pero pese a la normalidad mostrada ante los objetivos de las cámaras, la imputación judicial dada a conocer el miércoles la colocó en las portadas de medio mundo, mientras España seguía debatiendo sobre las consecuencias que este hecho inédito podría tener para la Corona, azotada por una noticia negativa tras otra.

"La Infanta, imputada" (El País), "Imputada por complicidad" (El Correo), "Princesa bajo sospecha en España" (The Wall Street Journal), "Cristina citada como sospechosa" (Süddeutsche Zeitung) o "Hija del rey Juan Carlos, investigada por corrupción: tiembla la Corona española" (Corriere della Sera), fueron algunos de los titulares de la tormenta mediática que desde primeras horas de la mañana ocupó también los informativos y programas de debate de las radios y televisiones españolas.

Columnistas y comentaristas hablaban de "un hecho político con graves repercusiones", de "trascendencia vital para el país" o incluso consideraban que la de la monarquía es "la mayor crisis" a la que se enfrenta España, por afectar tan directamente al jefe de Estado, quien a través de un portavoz de la casa real expresó su "sorpresa" por la decisión del juez.

Análisis

Expertos en temas monárquicos analizaron la reacción como "un apoyo implícito" de la casa del rey a la infanta, a la que ven "condenada" de antemano por la opinión pública en el caso en el que es investigado su marido, Iñaki Urdangarin, por supuestamente haber hecho uso de su parentesco con el monarca para lucrar con fondos públicos a través de su Instituto Nóos, una asociación sin fines de lucro. Mientras, medios menos simpatizantes de la monarquía consideraron la reacción oficial un intento de "presionar" a la Justicia.

Y para conocer opiniones de la población, bastó un vistazo a las redes sociales. "La monarquía, con la imputación de la infanta Cristina, sube un peldaño más en desprestigio. Saludo la justicia que no se para ante sangre azul" (@DValderasS); "Pues ojalá Cristina de Borbón arrastre a toda la monarquía y acabemos con algo que ya está muy fuera de lugar" (@mesijunior) o "Referendum de abolicion de la monarquía" (@jrekarte) eran algunos de los comentarios en Twitter.

Desde que se dio a conocer la decisión judicial, fotógrafos y reporteros se agolpan frente a la moderna residencia de la infanta y su marido en el barrio de Pedralbes de la capital catalana, conocida como "el palacete" por sus dimensiones.

Urdangarin, actualmente desempleado, salió ayer a pasear al perro como cada día, pero en lugar de abandonar la casa a pie como de costumbre, llevó al animal en coche hasta un parque cercano. Después salió la infanta, sentada en la parte de atrás de un auto conducido por sus escoltas. Ninguno hizo declaraciones.

El rey sigue por el momento convalenciente de su última operación y alejado del público, mientras su hijo Felipe, a quienes muchos contemplan como la última esperanza de la monarquía, continúa su agenda oficial como la cara visible de la Corona.

El príncipe heredero se reunió ayer con nuevos jueces que se incorporan a la carrera judicial. En su intervención, como si se refiriera al caso que afecta a su familia, destacó la trascendencia de la justicia "en momentos complejos, como los actuales".

Agencia DPA

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