Habrá 2.500 efectivos más en la zona sur

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Cristina de Kirchner lanzó un plan de refuerzo de la seguridad en la zona sur de la Capital Federal con la intervención de personal de la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval. El programa Cinturón Sur duplicará la presencia de efectivos en esas áreas y fue anunciado por la mandataria en plena campaña electoral porteña. Es un momento cuando los políticos pueden escuchar la demanda del público. Esta vez responde al pedido de más seguridad.

Dentro del esquema, que comenzará a regir el 4 de julio, 1.250 efectivos de Gendarmería y otros tantos de Prefectura reforzarán los sectores cubiertos por seis comisarías. De los 1.500 policías de la Federal dispuestos hasta ahora en esas dependencias, 1.000 serán redistribuidos en otras zonas de la Ciudad de Buenos Aires. Irán a patrullar grandes avenidas y la traza de la General Paz del lado porteño, cerca de los accesos. Entre las tres fuerzas, la zona sur pasará a tener 3.000 agentes disponibles.

Objetivo

Al lanzar el plan, la mandataria reconoció que el objetivo central es «recuperar la confianza de la sociedad en las fuerzas de seguridad». Y en alusión a los discursos electoralistas, dijo que «el que prometa que va a erradicar definitivamente la inseguridad está mintiendo». De paso, ubicó en la misma línea la promesa de mantener «la intangibilidad de los depósitos», en alusión al expresidente Eduardo Duhalde.

En el Ejecutivo explicaron que el programa está en la misma línea que el Operativo Centinela, puesto en marcha a principios de año con la incorporación de 6 mil gendarmes al patrullaje de las zonas más comprometidas del conurbano bonaerense.

Los gendarmes y prefectos se sumarán a las seis comisarías a cargo de las tareas policiales y, en los casos de narcotráfico, las investigativas. Es decir, las labores «de calle». En tanto que los efectivos de la Policía Federal que permanezcan en las dependencias quedarán al frente de las tareas administrativas y judiciales, como de custodia de detenidos y bienes incautados.

En el caso de la fuerza naval, tendrá actuación en las comisarías 24ª (La Boca), 30ª (Barracas) y 32ª (Parque Patricios). Y Gendarmería lo hará en la 34ª (Nueva Pompeya), la 36ª (Villa Soldati) y la 52ª (Villa Lugano).

En los hechos, será una nueva demostración de los cuestionamientos de la ministra de Seguridad, Nilda Garré, al accionar de la Federal, y una muestra más de confianza a las otras dos fuerzas. Durante el discurso de la mandataria, el jefe de la Federal, Enrique Capdevila, se mantuvo casi todo el tiempo con el rostro adusto. Algunos de los presentes suavizaron el gesto y explicaron que el jefe policial es hincha de River Plate.

Malestar

Sin embargo, la semana pasada varias autoridades de la Federal hablaron en reserva de un cierto malestar de la fuerza e incluso del propio Capdevila, a quien le asignaron un intento por renunciar a su cargo.

Cuando el programa comenzó a tomar forma, los funcionarios reconocieron que uno de los motores habían sido las sospechas recurrentes acerca de una posible connivencia de policías con narcotraficantes de la zona sur de la Capital Federal. Ante la necesidad de contar con pruebas más firmes para sustanciar los sumarios, Garré optó por el recambio del personal de calle mediante efectivos de las otras fuerzas.

En las seis comisarías, la Federal reservará para sí la acción directa sólo en casos de incendios, a través de la Superintendencia de Bomberos, y en la provisión de seguridad en los espectáculos deportivos.

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