Haddad desafía al mercado y promete derogar el techo del gasto impuesto por Temer

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El candidato del PT intenta captar toda la intención de voto de Lula da Silva. Su crecimiento en las encuestas, que ya lo ponen en un escenario de balotaje, inquieta a la comunidad de negocios.

Brasilia - El candidato presidencial del Partido de los Trabajadores y delfín de Luiz Inácio Lula da Silva, Fernando Haddad, anunció que, en caso de llegar al poder en los comicios del 7 y el 28 del mes que viene, derogará una de las principales reformas promercado del actual presidente, Michel Temer: el congelamiento del gasto público por diez años, renovables por otros diez.

"El gran problema es el techo de gastos porque no deja espacio para ninguna inversión pública", declaró Haddad el viernes durante una actividad de campaña en Río de Janeiro.

La medida, adoptada por Temer el año pasado, es considerada por el mercado financiero como una garantía para el logro del equilibrio fiscal y la reducción consiguiente de la deuda pública, pero la izquierda la señala como una lápida para el gasto en educación y salud, que evolucionará por debajo del aumento de la población y redundará en un deterioro de la calidad de los servicios.

Por otro lado, el candidato, que gracias al apoyo del Lula da Silva ya se encuentra en el segundo lugar en las encuestas de intención de voto, compartiendo espacio con el también progresista Ciro Gomes, manifestó su compromiso con la reactivación del Programa Aceleración del Crecimiento (PAC), lanzado por aquel en 2007 y continuado desde 2010 por Dilma Rousseff para generar grandes obras de infraestructura y vivienda.

"El PAC va a impactar a través de la generación de empleo inmediata" para que hace posible que la población más humilde "vuelva a vivir" como en los años de los gobiernos petistas, prometió.

"En Brasil hay muchas obras paradas. La reanudación de esas obras mejora la calidad de vida porque genera empleo inmediato para la juventud que está sin opciones", dijo durante un recorrido por la favela Rocinha, la mayor de Río.

Durante su caminata por la barriada, escenario desde el año pasado de violentos enfrentamientos entre bandas de narcotraficantes y policías, Haddad también prometió reforzar la presencia de la Policía Federal, para apoyar a las desbordadas fuerzas del estado fluminense.

"Con eso vamos a ayudar a los estados a cumplir metas de disminución de la violencia", declaró en las intrincadas y empinadas calles de esa comunidad de unos 70.000 habitantes (más de 100.000, según algunas fuentes), que se extiende sobre un morro que domina la rica zona sur de la ciudad.

La explosiva situación de Río, un estado al borde de la bancarrota después de los Juegos, llevó al presidente Michel Temer a confiar a los militares la dirección de las operaciones de seguridad de ese estado.

Haddad arremetió asimismo contra la actitud de los inversores financieros, que en los últimos días apostaron contra el real ante las perspectivas de crecimiento de su candidatura.

Criticó a los "especuladores están ganando dinero (con la suba dólar", lo que, dijo, "está afectando a las familias" de menos recursos.

El mercado apuesta a candidatos con posiciones liberales como Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), o el líder de los sondeos, Jair Bolsonaro, un hombre con posturas políticas de ultraderecha pero que reclutó como principal asesor económico a Paulo Guedes, un banquero de posiciones liberales.

Los inversores observan con temor al PT y a su candidato Haddad por considerarlos afectos a políticas proteccionistas e intervencionistas, y a dejar sin efecto las reformas y de Temer.

Haddad, exalcalde de San Pablo de 55 años, trata de identificar su imagen, poco conocida en la mayor parte del país, con la de Lula da Silva, en un intento de hacerse con el casi 40% de la intención de voto que las encuestas adjudicaban al expresidente, preso por corrupción, antes de su inhabilitación por parte de la justicia electoral.

"Cada línea del programa de Gobierno fue validada por el propio presidente (Lula) y por mí. Tenemos un proyecto", insistió, vistiendo una camiseta con el nombre del exmandatario (2003-2010).

Según el último sondeo de la firma Datafolha, publicado por el diario Folha de Sao Paulo, Bolsonaro recibe un 26% del apoyo, contra 13% de Haddad (cuatro puntos más que en la medición anterior y de Ciro Gomes.

En tanto, Alckmin obtuvo un 9%, un punto porcentual menos que en la encuesta previa.

El apuñalamiento del 6 de septiembre a Bolsonaro complicó aún más las elecciones brasileñas más impredecibles en décadas, en las que el político más popular, el encarcelado expresidente Lula da Silva no puede participar debido a que cumple una condena por corrupción ratificada en segunda instancia.

Datafolha entrevistó a 2.820 personas a lo largo del país entre jueves y viernes para el sondeo, que tiene un margen de error de 2 puntos porcentuales.

Ámbito Financiero


y agencias ANSA, Reuters y AFP

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