El embajador
Hayri Hayert
Yalav en diálogo
con el director
editorial de
Ámbito
Financiero,
Gustavo Isaack,
y periodistas del
diario.
El embajador turco en la Argentina, Hayri Hayert Yalav, quien representa a su país en Buenos Aires desde 2004, realizó una visita a Ámbito Financiero y fue recibido por el presidente de la empresa, Orlando Vignatti, y por el director editorial, Gustavo Isaack. La visión de este diplomático resulta relevante teniendo en cuenta que Turquía es una de las pocas democracias reales del mundo musulmán, aún con cuestionamientos de organismos internacionales relativos a derechos civiles. Yalav mantuvo un diálogo con periodistas del diario:
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Periodista: ¿La situación de la minoría kurda sigue siendo un obstáculo para el ingreso del país a la Unión Europea?
Hayri Hayert Yalav: El problema que veríamos es Chipre, no la situación de los kurdos. Hemos avanzado mucho desde que empezamos a hablar con la Unión Europa en lo referente a los derechos civiles. Ahora, ellos tienen su propia radio, televisión y educación. Un estado kurdo en Turquía nunca sería apoyado por la población.
P.: ¿Por qué?
H.H.Y.: Los partidos kurdos nunca tuvieron más del 10% del apoyo en su propia área. Si la gente ha participado en un 90% en elecciones, eso significa que quieren ser parte de la vida pública del país. Con los kurdos compartimos la misma cultura, historia y religión. También hay kurdos en Siria, Irán e Irak, y en cada país la situación es distinta. Es difícil que puedan encontrar la estabilidad necesaria para conformar un país. A lo mejor, en 50 años, la situación es diferente. El PKK (la guerrilla), muy activo hace años, ya pasó. Chipre, en cambio, es un gran problema. Allí hay dos sectores poblacionales equivalentes y representan las Malvinas de Turquía.
P.: ¿Cuál es el rol que le corresponde a Turquía en el conflicto de Medio Oriente?
H.H.Y.: Tenemos una aproximación muy crítica a ambos lados. Mantenemos buena relación con Israel y también con Al Fatah, Hamás y Hizbulá. Si buscamos una paz sustentable, Hamás tiene que ser parte de las negociaciones, y lentamente otros países se dan cuenta de que es indispensable. Ahora, tenemos que hacer de Hamás un interlocutor aceptable. Tiene que aceptar el derecho de Israel de ser una nación y un país. En cualquier caso, la paz que alcancemos tiene que ser amplia, que incluya a Siria, Líbano e Irán.
P.: ¿La opinión pública turca acepta esa equidistancia?
H.H.Y.: Depende de cómo vayan las cosas. Si hay bombas, la situación cambia. No podemoscriticar el derecho a defender a su gente, pero tenemos problemas con el modo en que lo han hecho. No pueden usar fuerza desproporcionada, ni bombas fósforo en territorio tan pequeño y poblado.
P.: ¿Cómo ve las relaciones económicas de su país con la Argentina?
H.H.Y.: La balanza comercial favorece a la Argentina, que vende principalmente productos derivados del agro. Nuestras exportaciones son sobre todo industriales. Ambos países tienen puntos en común, sobre todo en la necesidad de proteger sus industrias.
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