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Hasta darse la mano es cosa del pasado para los mexicanos
Los jugadores del equipo América se retiran del imponente estadio Azteca vacío durante el entretiempo. Para evitar la propagación de la gripe porcina, las autoridades mexicanas ordenaron que los partidos se celebren a puertas cerradas.
En el Zócalo, la plaza principal de la ciudad, militares regalaban barbijos a los transeúntes, mientras en la Catedral las visitas se suspendieron a las 11 de la mañana y a mediodía se realizó la misa principal, pero extraordinariamente a puertas cerradas y se transmitió por radio.
México es el segundo país con mayor número de católicos en el mundo y durante la homilía en la catedral se pidió a los asistentes que no se dieran las manos en el momento del saludo de la paz.
«No me siento bien con que cierren las puertas para la misa. Como tengo fe en Dios, no nos va a pasar nada», dijo Socorro Hernández, una viuda de 75 años, mientras guardias cerraban una de las puertas principales de la catedral.
«Da un poco de tristeza porque vinimos a hacer un recorrido y ahora está cerrado. Pero si es por el bien de todos, ni modo», dijo María Concepción Fregoso, una comerciante de 46 años, quien llegó a la capital desde el estado de Jalisco junto con su familia.
Populares equipos de fútbol como los Pumas de la UNAM, Chivas de Guadalajara y América jugaron sus partidos sin público; el último, en el gigante estadio Azteca.
Los locatarios de centros comerciales en la capital mexicana indicaron que el público había caído ostensiblemente en los últimos dos días, aunque esperaban una paulatina normalización para las próximas jornadas.
El alcalde de la ciudad, Marcelo Ebrard, advirtió que si aumentan las muertes por la influenza porcina podrían incrementarse las suspensiones de actividades en la ciudad.
Agencia Reuters


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