- ámbito
- Edición Impresa
¿Hay vida Luthier después de Daniel Rabinovich?
Daniel Rabinovich, el integrante emblemático de Les Luthiers, fallecido el pasado viernes a los 71 años.
La muerte el viernes de Rabinovich, a los 71 años, no sólo fue devastadora por su condición de artista y persona excepcional, sino por lo que significa para la continuidad artística de Les Luthiers. Aún bajo los efectos del shock, Carlos Núñez Cortés dijo ese día que ahora eran "un cuarteto, ya no más no un quinteto", y que deberían "aprender a jugar sin Daniel". ¿Es posible ese aprendizaje? Seguramente, no sólo las presentaciones comprometidas y los contratos pendientes obligan a Les Luthiers a que el show deba continuar, sino también la intención de rendir homenaje a su memoria manteniendo vivo al conjunto. Pero, una vez más, ¿es posible eso?
A propósito de los dúos de Rabinovich y Mundstock, ¿habría sido posible, por ejemplo, la continuidad de los diálogos entre Borges y Álvarez después de la muerte de Alberto Olmedo? ¿Habría sido posible la continuidad de Los Beatles sin John Lennon? Es cierto que Rabinovich, en distintas ocasiones (como venía ocurriendo en las últimas semanas) tuvo sus reemplazos: en una época fue Horacio "Tato" Turano, luego Martín O'Connor. Pero todo el público sabía que Daniel estaba allí, recuperándose, pronto a reaparecer en cualquier momento. Ahora, cuando eso es imposible, su ausencia en el escenario (al menos para los fans de más edad) será demasiado chillona, demasiado dolorosa. Y eso no es lo más aconsejable en espectáculos de humor.
Les Luthiers sobrevivió, en 1973, a la muerte de su fundador Gerardo Masana, porque todos eran muy jóvenes y quedaba la vida entera por delante. Sobrevivió también a la apostasía de Ernesto Acher a mediados de los ochenta (mientras que la popularidad Acher no logró sobrevivir a Les Luthiers, ya que la "Banda elástica" que él formó con otros músicos tuvo poca cuerda), y sobrevivió también, hace ocho años, a la muerte de su mayor colaborador creativo, Roberto Fontanarrosa, aunque el golpe fue demasiado fuerte.
La muerte de Rabinovich, en cambio, plantea a Les Luthiers una disyuntiva de fuego: un cuarteto de artistas mayúsculos (los citados Mundstock y Núñez Cortés, además de Carlos López Puccio y Jorge Marona) que deberán plantearse cómo continuar sin el amigo más juguetón, el más lanzado, el más representativo. Quizás se vean enfrentados a la decisión hasta de cambiar de nombre para iniciar una nueva etapa, por completo renovada.


Dejá tu comentario