14 de octubre 2009 - 00:00

Heredaron a Stalin y encima tienen ínfulas

Moscú - Mientras los familiares vivos de Adolf Hitler se ocultan avergonzados y cambian de apellido, los descendientes de Josef Stalin levantan la cabeza, sacan pecho y defienden airados el legado del «Padrecito».

«Todos los crímenes de los que acusan a Stalin son una mentira cínica», asegura Leonid Zhura, representante legal de Yevgueni Dzhugashvili, nieto del dictador, en el juicio que amenazó con revolver la memoria histórica de los rusos.

Zhura convenció al nieto del dictador soviético para que denuncie al diario Novaya Gazeta por lo que ambos consideran un «insulto»: la publicación de un artículo donde se recuerda que Stalin y Hitler firmaron el pacto de no agresión de 1939 con la carnívora intención de repartirse Polonia, y culpa al líder soviético de la ejecución de 22.000 oficiales polacos en 1940. El nieto de Stalin pedía una compensación de 225.000 euros.

Aunque tenía 17 años cuando Stalin murió en 1953, Yevgueni Dzhugashvili no conoció a su abuelo. Su padre, Yakov Dzhugashvili, murió siendo prisionero de los nazis. Se dice que cuando Hitler propuso canjearlo por el general Von Paulus, Stalin repuso: «Yo no cambio generales por soldados». «Para Stalin todos los jóvenes soviéticos eran sus hijos. Fue una gran persona que sufría por su pueblo», sostiene Zhura sin inmutarse.

Mientras duró el juicio, Dzhugashvili no quiso hablar con la prensa. «Hable con mi hijo, que lucha contra la retirada de un monumento de Stalin en Gori -pueblo natal del dictador, en Georgia-», nos sugiere.

Mitos

El mutismo prudente del nieto contrasta con la verborrea apasionada del bisnieto, Yakov Dzhugashvili, un pintor de 37 años que lleva el estalinismo en la sangre y dibuja un cuadro amable de su bisabuelo. «La historiografía occidental sobre Stalin se basa en tres mitos: los papeluchos de Trotsky, el informe secreto de Jrushchov de 1956 -que satanizó a Stalin- y los libros de Alexander Solzhenitsin. Yo me baso en otras fuentes que hace más de 20 años desmontaron ese disparate que en Occidente denominan Terror Rojo», explicó, furibundo.

«No puede haber pluralidad de opiniones respecto del verdugo», se queja Oleg Jlebnikov, vicedirector de Novaya Gazeta. «Cuando nos citó el tribunal, nos alegramos, porque hacía tiempo que queríamos organizar un juicio sobre Stalin. Queremos nuestro proceso de Nuremberg», aseguró. (Finalmente la demanda fue rechazada ayer por una corte de Moscú.)

Jlebnikov había anticipado que el juicio duraría poco debido a la débil posición de los demandantes frente a los documentos oficiales, listas de fusilamientos corregidas (y aumentadas) por el propio Stalin, que lo presentan como «un caníbal sangriento», sentencia. Según las estimaciones menos truculentas, la política represiva de Stalin causó la muerte a unos 12 millones de soviéticos.

«Stalin fue una persona colosal, quizá la más inteligente del siglo XX», afirma Zhura. Pese a no tener formación como letrado (estudió Economía), Zhura, de 62 años, representó a Dzhuga-shvili en el juicio, que se reanudó ayer.

Según Zhura, Stalin no sólo creó una sociedad superior a la capitalista en el terreno científico-militar, sino también en el terreno del juego. «Durante una gira por Gran Bretaña en 1945, el Dínamo de Moscú le dio una paliza al Manchester United», recuerda, orgulloso.

Dejá tu comentario