13 de noviembre 2015 - 00:00

Herencia de los barones PJ alerta a intendentes PRO-UCR

Un aplauso para la gobernadora. Los intendentes de Cambiemos se concentraron en la sede del Gobierno porteño para planificar una delicada transición bonaerense a partir del 10-D.
Un aplauso para la gobernadora. Los intendentes de Cambiemos se concentraron en la sede del Gobierno porteño para planificar una delicada transición bonaerense a partir del 10-D.
 La herencia económica, política y social que dejan los barones del conurbano es, de cara al cambio de mando en la provincia de Buenos Aires, la principal obsesión de María Eugenia Vidal y los intendentes de Cambiemos. Al igual que en Merlo, también en Quilmes comenzaron a detectarse focos de toma de tierra de acuerdo con el diagnóstico trazado ayer por Martiniano Molina, intendente electo del PRO en ese distrito. En otros municipios, los jefes comunales del macrismo y la UCR, preparan con la asesoría de Jorge Macri, protocolos de acción para definir la situación patrimonial de las intendencias que dejarán sus antecesores peronistas.

En la mesa política de Cambiemos de la provincia de Buenos Aires, Vidal y su futuro ministro de Seguridad, Christian Ritondo ya realizaron un diagnóstico sobre la toma de terrenos en Merlo. Siguen la línea de la toma espontánea a partir de un severo y agudo déficit habitacional en ese municipio, más allá de la interna peronista que se libra en ese distrito donde Raúl Othacehé será sucedido por Gustavo Menéndez, ambos del Frente para la Victoria. La cúpula bonaerense de Cambiemos detectó movimientos también en Quilmes y temen que en el verano el efecto contagio recrudezca. En otros distritos, como en La Plata, donde el kirchnerista Pablo Bruera será reemplazado por el macrista Julio Garro, se impulsará una auditoría contable para repasar movimientos contables de los últimos 30 días.

A pesar de este diagnóstico, en Cambiemos no se muestran sorprendidos por el cuadro de situación. Un intendente del PRO que asumirá el poder el próximo 10 de diciembre en uno de los distritos más grandes del conurbano se sinceró: "El que vaya a asumir y esperaba encontrar todo en orden, no sé que película estaba mirando. Ya nos esperábamos una transición complicada". El PRO cuenta con experiencia en transiciones traumáticas. Cuando Mauricio Macri asumió la jefatura de Gobierno porteña afrontó una deuda de 800 millones de pesos que ni siquiera estaba registrada.

Por eso en la cumbre de más de 60 intendentes de Cambiemos realizada en la nueva sede del Gobierno porteño de la calle Uspallata, en Parque Patricios, se evaluó un protocolo de acción para la transición de los municipios bonaerenses que heredarán del peronismo, En Lanús, por ejemplo, donde el PRO quebró el invicto histórico del PJ, Néstor Grindetti reemplazará al peronista Darío Díaz Pérez, se realizará una auditoría sobre el estado de los bienes patrimoniales del municipio, desde vehículos hasta edificios y computadoras, así como también de las contrataciones, habilitaciones y adjudicaciones de obras y servicios extemporáneas que se pudieran haber realizado en los últimos 60 días. Este protocolo de acción estuvo a cargo del denominado G-25, un pelotón de técnicos, profesionales y abogados que inventó Esteban Bullrich, el ministro de Educación porteño, y que responde a Horacio Rodríguez Larreta.

En su arenga, Vidal prometió a los intendentes que mantendrá un "vínculo de diálogo y respeto" y les pidió énfasis en el "hacer y estar" durante su gestión. Durante su discurso en el Anfiteatro de la sede del Ejecutivo de la Ciudad, Vidal transmitió espíritu de equipo e hizo solidariamente responsables a los jefes comunales en el futuro de su gestión: "Si a ustedes les va mal, a mí también, y viceversa. Necesitamos trabajar juntos", enfatizó la gobernadora electa.

Sobre el final de la jornada, en la que participaron desde los jefes comunales más antiguos, como Gustavo Posse (San Isidro) hasta los debutantes como Nicolás Ducote (Pilar), Diego Valenzuela (Tres de Febrero) y Ramiro Tagliaferro (Morón) también hablarán el jefe de campaña nacional, Marcos Peña, y el vicegobernador electo y dirigente de la UCR, Daniel Salvador.

A partir del 10 de diciembre, de los 135 municipios que tiene la provincia de Buenos Aires un total de 65 serán gobernados por Cambiemos y de ellos 42 serán radicales.

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