Hillary pidió perdón y denunció un ataque. Cautela en el mundo

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Washington - Visiblemente consternada y parada sobre el tembladeral originado por las revelaciones del sitio virtual WikiLeaks, Hillary Clinton intentó mostrarse a la contraofensiva ante el «delito grave» que, a su juicio, suponen las filtraciones.

«Esas publicaciones no representan sólo un ataque contra los intereses diplomáticos estadounidenses. Representan también un ataque contra la comunidad internacional», afirmó la secretaria de Estado durante una breve conferencia de prensa.

La jefa de la diplomacia norteamericana pidió «las profundas disculpas por la divulgación de informaciones destinadas a ser confidenciales». «Quiero que sepan que estamos tomando fuertes medidas en contra de quienes robaron esta información» y al mismo tiempo «intentamos evitar futuras filtraciones», aseguró.

Más tarde, el secretario de Justicia, Eric Holder afirmó que se investiga a WikiLeaks y que se juzgaría a Julian Assange, en caso de que haya violado la ley filtrar los documentos «Estamos realizando una activa investigación judicial sobre este tema», afirmó.

La divulgación de los cables suscitó reacciones internacionales más bien moderadas, en momentos que se esperan nuevas revelaciones que vayan más allá de consideraciones personales sobre líderes mundiales.

Naciones Unidas. «La ONU es por su naturaleza una organización transparente que da a conocer su información y actividades al público y a los estados miembros», afirmó el portavoz del organismo, Martin Nesirky. Según los documentos conocidos el domingo, Clinton había pedido en 2009 a funcionarios de 38 representaciones diplomáticas de EE.UU. información detallada, incluidos aspectos personales, de los miembros de Naciones Unidas, incluida la del secretario general de la institución, Ban Ki Moon.

Irán. Otros textos filtrados revelan que tanto Israel como las principales monarquías petroleras del Golfo, empezando por Arabia Saudita, llegaron a pedirle a EE.UU una operación militar para «poner fin» al programa nuclear iraní. En ese sentido, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad -en algunas de las notas es comparado con Adolf Hitler- consideró que «esos documentos persiguen determinados objetivos políticos y son una suerte de juego de inteligencia y, por lo tanto, sin base legal».

Paraguay. El Departamento de Estado pidió datos sobre dirigentes de varios países latinoamericanos, entre ellos los candidatos a la presidencia de Paraguay en 2008 (incluido Fernando Lugo), que incluyeran «huellas digitales, imágenes faciales, ADN y escáner del iris». Por este motivo, el canciller Héctor Lacognata convocó ayer a la embajadora de Estados Unidos en Asunción, Liliana Ayalde, y le expresó la preocupación del Gobierno por el supuesto espionaje a políticos en el país.

Bolivia. La ministra de Justicia, Nilda Copa, consideró ayer que las recientes filtraciones confirman que funcionarios de la DEA y la Agencia para el Desarrollo Internacional estadounidense (Usaid) realizaron «trabajo sucio» en el país. La cadena privada de televisión ATB afirmó ayer que existen unos 2.000 documentos de información clasificada sobre Bolivia.

Francia. En algunas notas de las embajadas, el presidente Nicolas Sarkozy es catalogado de «susceptible y autoritario». Sin manifestarse al respecto, el número dos del Gobierno francés, Alain Juppé, consideró «escandalosa» e «irresponsable» la manera de proceder de WikiLeaks.

Italia. El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, se defendió de los cables que lo califican como «irresponsable» y sugieren que su inclinación por las «fiestas salvajes» afectan su capacidad de gobernar. «Una vez al mes doy cenas en mi casa donde todo sucede de modo correcto, digno y elegante. Las cosas que se dicen hacen mal a la imagen de nuestro país», subrayó el mandatario. «No miro lo que revelan funcionarios de tercer o cuarto grado, revelaciones que son reportadas por los diarios de izquierda», concluyó.

Turquía. «Estamos a la espera de que WikiLeaks publique todo lo que tiene. Veremos entonces en qué medida son serios y dónde no lo son. La seriedad de WikiLeaks es dudosa, sospechosa», dijo el primer ministro Recep Tayip Erdogan. Según el semanario Spiegel, 7.918 cables provienen precisamente de la embajada de EE.UU. en Ankara, y revelan una gran desconfianza de los delegados de Washington hacia el Gobierno turco.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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