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Hindú: una forma de vivir
Demostró una vez más que sabe cómo jugar finales. Esta vez venció a CUBA y gritó ¡campeón!
Otravez en la cima. Hindú se coronó en el Top 14 y cosechó el sexto título de las últimas diez ediciones. Simplemente: ¡sensacional!
Los que viven la vida del club a diario, explican que esto ha llevado mucho tiempo -lo que es cierto- y que tiene que ver no sólo con una forma de jugar, sino con una tradición, mezcla de filosofía y formas de vivir la vida del club, que hace que todas las divisiones crezcan unidas bajo un mismo paraguas, en el que todos se cobijan y bajo el cual todos se conocen, todos tienen en claro no sólo el estilo y cómo hacerlo, sino el sentido filosófico de ese estilo, que es, además, estilo de vida.
Los jugadores -muchos de ellos- pasan su vida en el club. Y esto, en el sentido literal de la palabra: están allí porque mucho viven allí. Y eso, aunque parezca una verdad de Perogrullo, hace al alma de Torcuato y todos con cuántos se habla, lo mencionan como algo clave. Eso es lo que hace al espíritu del club.
Sobre las juveniles, un detalle: no rebozan de una cantidad industrial de jugadores y tampoco sus equipos son campeones consuetudinarios de cuánta competencia haya... pero no paran de surgir valores con proyección Puma... Calidad sobre cantidad.
En cuanto al juego... ¿se puede jugar desplegado, tiki-tiki? Sí, por supuesto que se puede, pero siempre saben cuándo y cómo. Para hacerlo, cuentan con un poder de fuego -poderosos delanteros y fuego interior, fuego sagrado- que se aprende desde chico. Estos delanteros de Hindú que siempre saben poner al equipo adelante, que saben lo que es combatir y batirse a duelo en cada partido en pos de la pelota. Para muestra, bastan varios botones...
¿Se puede jugar cerrado? Sí, pero cuando sale la pelota afuera se arma lío y la cantidad de combinaciones que es capaz de otorgar Hindú, asombra.
Hay una realidad que por ahí quedó eclipsada en su momento por lo hecho por CUBA, pero Don Torcuato también llegó a la final del Top 14 el año pasado (de hecho, ganó seis de los últimos diez títulos locales) y fue semi-finalista del Nacional de Clubes ante Duendes (en lo que muchos sostuvieron que había sido como una final anticipada) y, después de todo un año, salió primero de la fase regular del Top 14 para volver a consagrarse campeón.
Lo más valioso de Hindú, sin dudas a lo largo de estos años, es que ha forjado algo que es complicadísimo, que es establecer una pauta, un norte: jugar a lo Hindú se ha convertido en una aspiración. Y si eso no es un logro...


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