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Hipotecario: IRSA acepta un mayor rol del Estado
Amado Boudou
Si bien en las últimas semanas arreciaron las versiones de una posible reestatización del Hipotecario, lo cierto es que en el Gobierno aún no se definió qué harán con el banco.
Las versiones sobre la posible reestatización del banco comenzaron en noviembre, cuando Elsztain le presentó a Cristina de Kirchner un plan para reactivar el crédito hipotecario. Es un hecho que desde el fin de la convertibilidad ese mercado está prácticamente paralizado: el precio del metro cuadrado subió en dólares mucho más que los salarios, y por lo tanto, amplísimos sectores de la clase media quedaron fuera de la posibilidad de poder pagar una cuota.
Por eso, el Hipotecario -cuyo objeto principal es justamente la financiación de la construcción y la compra de inmuebles- debió volcarse este último lustro a la banca corporativa, la emisión de tarjetas de crédito, el otorgamiento de préstamos personales, etc. Esta estrategia de expansión fue violentamente interrumpida por el Gobierno de Néstor Kirchner cuando el entonces ministro de Economía impidió la compra de la red de sucursales de la Banca Nazionale del Lavoro, que terminó siendo adquirida por el británico HSBC.
Reuniones
Ya en ese entonces se hablaba -a la luz de lo que había ocurrido con el Correo Argentino y con Aguas Argentinas, y varios años antes de la reestatización de Aerolíneas Argentinas- de la toma de control del Hipotecario por el Gobierno. Esos rumores recuperaron fuerza con la estatización del sistema de jubilaciones privadas.
Elsztain, entonces, retomó su idea de un plan para la recuperación de la construcción, y se reunió varias veces -la última hace un par de semanas- con el jefe de Gabinete Massa.
En esos encuentros el empresario ofreció más espacios para el Estado en el manejo del Hipotecario, y que la entidad se convirtiera en el vehículo por el cual la ANSES canalizaría sus créditos para la vivienda. Por eso Massa -en una de esas reuniones- convocó al titular del organismo previsional Amado Boudou para que aportara ideas.
Desde entonces no hubo más encuentros ni noticias por parte del Gobierno, salvo una convocatoria de Massa para que Elsztain concurriera a su despacho el viernes pasado, encuentro que se frustró pero que se pasó para esta semana (día por definirse).
Cabe recordar que el Estado Nacional tiene casi dos tercios de las acciones del Hipotecario, e IRSA, el tercio restante.
Sin embargo, el esquema de la privatización realizada en 1997 les concede a los accionistas privados tres votos por acción, lo que les da el control automático. También tienen mayoría en el directorio, del cual forman parte dos representantes del Ministerio de Economía y uno por los trabajadores. Esa correlación de fuerzas podría modificarse, obviamente, si el Gobierno de los Kirchner decide aceptar la propuesta de IRSA.
De todos modos, no es un secreto para nadie que Néstor Kirchner tiene su propia línea de pensamiento, y que lo que acuerde Massa podría ser «borrado con el codo» por el ex presidente. Le ocurrió a Alberto Fernández con Aerolíneas: había arreglado la continuidad de los españoles de Marsans en España, con el propio José Luis Rodríguez Zapatero, pero el delegado de Kirchner en la Secretaría de Transporte, Ricardo Jaime, mandó hacer exactamente lo contrario. Por lo tanto, lo que acuerden Massa y Elsztain deberá -como casi todo lo que pasa en la Argentina- contar con la bendición de Kirchner. Y eso es algo que sólo se comprobará con el tiempo.


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