28 de enero 2010 - 00:00

Historia original con un protagonista memorable

El excelente Fernando Luján lidera el buen elenco de «Cinco días sin Nora», film de la mexicana Mariana Chenillo que funciona como un reloj de mecanismo preciso y cautiva con su suave humorismo.
El excelente Fernando Luján lidera el buen elenco de «Cinco días sin Nora», film de la mexicana Mariana Chenillo que funciona como un reloj de mecanismo preciso y cautiva con su suave humorismo.
«Cinco días sin Nora» (México, 2008, habl. en español). Guión y dir.: M. Chenillo. Int.: F. Luján, A. Peláez, A. Brickman, C. Suárez, V. Langer, F. Colombo, E. Arreola. 

Polanco, paquete barrio vecino a los bosques de Chapultepec, México DF. Vísperas de la Festividad de Pésaj. En su agradable, elegante departamento, una señora judía, que aún conserva evidencias de su antiguo donaire dispone muy ordenadamente su vajilla de porcelana, unos cuantos frasquitos, y, también muy ordenadamente, se suicida. Ella es tan ordenada, que dejó todo organizado, incluyendo la comida en el freezer para los deudos, todo con cartelitos de instrucciones para el viudo y la doméstica. ¿Pero por qué entonces tomó esa decisión justo en una fecha que, por sucesivas razones, obliga a conservar el cuerpo en casa durante cinco días? ¿Y qué otros inconvenientes pueden surgir, cuando el rabino sepa lo del suicidio?

Con toda lógica, el viudo piensa que la mujer premeditó cada detalle sólo para fastidiarlo. Estaban separados, pero se mantenían vecinos, y atentos uno al otro. Hay parejas como ésa, inseparables hasta después de la separación, y aún después de la muerte, mal que le pese a cualquier marido que pretenda la liberación inmediata y definitiva. Resulta gracioso ver a este hombre, que encima es ateo declarado, charlando con los rabinos, refunfuñando de un lado a otro, dando explicaciones al resto de la familia, y saboteando a su modo las decisiones últimas de la finada, sea en minucias alimenticias como en la organización misma del velatorio, para escándalo de los religiosos, entre los cuales llama la atención un devotísimo converso de raza indígena que vino a rezar pero arriesga distraerse charlando de comidas regionales con la doméstica.

Como se advierte, las situaciones están dispuestas para la risa. Pero la directora Mariana Chenillo, de familia materna judía, evita cualquier chacota. El suyo es un humor suave, subrepticio, donde cada ironía se presenta de modo cordial, afectuoso, y el relato entero se sigue sin jocosidades pero sin desmayos, siempre con una sonrisa. Todo está organizado de esa forma, como un relojito de mecanismo preciso, sin demoras, sin alteraciones, sin ruidos molestos, un relojito que en el último minuto descubre un último detalle, y mata. De ternura. Por algo esta comedia tiene el título que tiene, aunque el viejo subraye más de una vez que ya estaban separados.

Deliciosa película, memorable protagonista, el veterano Fernando Luján, muy buen elenco, donde destacan Angélica Peláez, Ari Brickman (el hijo), y los argentinos Verónica Langer (la prima) y Juan Carlos Colombo (el doctor Nurko), que reside allí desde hace años. Premio al mejor film en Mar del Plata, Biarritz, Morelia, Miami, La Habana, Los Ángeles, etcétera.

P.S.

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