23 de mayo 2011 - 00:00

Histórica debacle del PSOE de Zapatero en comicios locales

Festejó anoche en Madrid Mariano Rajoy, en el centro, secundado por el reelecto alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, y la reelecta presidenta de la comunidad homónima, Esperanza Aguirre, ambos archienemigos en la interna del PP. Los conservadores reclaman elecciones anticipadas. José Luis Rodríguez Zapatero dijo haber tomado nota del resultado.
Festejó anoche en Madrid Mariano Rajoy, en el centro, secundado por el reelecto alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, y la reelecta presidenta de la comunidad homónima, Esperanza Aguirre, ambos archienemigos en la interna del PP. Los conservadores reclaman elecciones anticipadas. José Luis Rodríguez Zapatero dijo haber tomado nota del resultado.
Madrid - La crucial jornada electoral en España, signada por la protesta antisistema en el centro de Madrid, marcó ayer una debacle para el oficialista PSOE, de José Luis Rodríguez Zapatero. El conservador Partido Popular (PP) arrebató a los socialistas bastiones históricos tanto en alcaldías como en comunidades autónomas (gobernaciones), mientras que la anunciada expresión de «bronca» no tuvo mayores efectos en niveles de abstención ni en crecimiento significativo de terceras fuerzas.

La derrota histórica del PSOE, que bajó más de siete puntos con respecto a las elecciones municipales de 2007, dio pie a que la reelecta presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, exigiera a Zapatero, en los primeros minutos de hoy, que adelante las elecciones nacionales, previstas para marzo de 2012.

El PP repitió triunfos en bastiones como las comunidades autónomas de Madrid, Valencia y Castilla-León, y arrebató al PSOE Castilla-La Mancha, en tanto se define voto a voto si le alcanzará para quedarse con Extremadura, símbolo del dominio socialista en el sector más pobre de España. El PSOE no triunfó en ninguna comunidad y sólo podría, eventualmente, gobernar Asturias en alianza con Izquierda Unida (IU). Ayer no se eligieron gobernadores en Cataluña, Andalucía, País Vasco y Galicia.

Con respecto a las más importantes de las 8.000 ciudades que votaron intendente, los conservadores se quedaron con Madrid y Valencia, y tomaron Sevilla y La Coruña, en otros dos vuelcos históricos. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) también cedió Barcelona, a la que gobernaba desde 1979, a manos de los nacionalistas catalanes de Convergencia y Unión.

Otro dato saliente de la jornada fue la notable elección de la coalición independentista vasca Bildu, que obtuvo, con un 25,45% de los votos, el segundo puesto en su región, por detrás del 31% del Partido Nacionalista Vasco (PNV), lo que también representa un serio dolor de cabeza para Zapatero.

A nivel nacional, el PSOE pasó del 35,31% hace cuatro años al 27,81% ayer, en tanto el PP creció del 36,01% al 37,57%. Ello refleja que el principal partido de la oposición casi no cosechó en beneficio propio la pérdida del oficialismo. Izquierda Unida detuvo su caída de los últimos años y llegó al 6,32% a nivel nacional, desde un 5,54% de 2007, en tanto que también crecieron la derechista Unión Progreso y Democracia, y expresiones regionales, como los citados partidos vascos y la catalana Convergencia y Unión.

El candidato conservador a presidir el Gobierno nacional, Mariano Rajoy, encabezó las celebraciones desde la sede del PP en la calle Génova de Madrid. En todo momento, su discurso y las consignas de los manifestantes remitieron al acampe del movimiento 15-M (15 de mayo, fecha de inicio de la protesta) a pocas cuadras de allí, en la Puerta del Sol.

«Quiero dar las gracias a todos los españoles que han ido hoy a votar, porque la democracia es votar», remarcó el fortalecido Rajoy en el inicio de su discurso, pasada la medianoche local. «Esto es democracia, no lo de Sol», respondieron sus militantes, como si supieran que el descontento de muchos españoles, que incluye poco entusiasmo hacia la figura de Rajoy, es, prácticamente, el único obstáculo que se le presenta a su líder para acceder a La Moncloa.

Aunque ayer no se eligió gobernador en Andalucía, los resultados municipales marcaron una ventaja del PP de siete puntos y el dominio en sus ocho capitales. Ése es otro signo de la debacle del PSOE, ya que, por su peso electoral, dicha comunidad es al actual oficialismo español lo que la provincia de Buenos Aires al peronismo.

Un apesadumbrado Zapatero reconoció la magnitud de la derrota. «Era razonable esperar que el PSOE recibiese hoy un castigo en las urnas, lo asumimos y lo entendemos», reconoció el jefe de Gobierno, que descartó adelantar las elecciones generales. Tal anticipo encontraría al oficialismo sin líder, dado que debe definir candidato entre el actual ministro del Interior, el experimentado Alfredo Pérez Ru-balcaba; y la titular de Defensa, la joven feminista Carme Chacón.

«Estos resultados tienen una clarísima relación con los efectos de la crisis económica que venimos sufriendo desde hace tres años», que «se ha llevado por delante sectores del sistema productivo, cierre de pequeñas y medianas empresas, y la destrucción de dos millones de puestos de trabajo», analizó Zapatero.

Todo ello «ha tenido profundos efectos en el estado de ánimo de los ciudadanos»: «Sé que muchos españoles padecen graves dificultades y temen por su trabajo y bienestar futuro, y que muchos jóvenes contemplan su futuro con inquietud», y «hoy han expresado su malestar», comentó distante.

El socialista enarboló durante la campaña el argumento de que el PP significa más recortes sociales, dadas las propuestas de los economistas conservadores de profundizar el ajuste. De poco le sirvió en la medida en que su propio Gobierno decretó, después de un 2008-2009 de expansión del gasto, rebajas en subsidios, congelamiento de jubilaciones y descuentos a empleados públicos, en sintonía con lo que le era reclamado por la Unión Europea. Tales medidas le restaron el voto más ideologizado de izquierda, en tanto que el sector liberal de la población no le perdona el reconocimiento tardío de la gravedad de la crisis y sus decisiones zigzagueantes. En un gesto realista, Zapatero ya anunció que no le interesa la reelección.

Agencias AFP y EFE, y Ámbito Financiero

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